
El día del apagón se produjo un gran caos circulatorio en Madrid.
FOTO: FRAN LORENTE
Presidente de Economistas Frente a la Crisis. Expresidente de Red Eléctrica Española
Han pasado ya cinco meses desde que el cero eléctrico afectó a España y Portugal durante el 28 de abril de 2025 y la madrugada del día siguiente. Un suceso completamente inédito en España, nunca antes se había registrado una interrupción eléctrica de semejante magnitud.
A pesar de los meses transcurridos, todavía persisten discrepancias acerca de las causas que originaron este fallo eléctrico. Las investigaciones continúan y, hasta el momento, no existe un consenso claro sobre los motivos que condujeron a esta situación. Sin embargo, las reflexiones sobre qué es la electricidad se han estimulado y ya podemos decir que este incidente nos suministra enseñanzas de enorme interés para fortalecer nuestro Sistema Eléctrico.
No se trata sólo de fortalecerlo desde una perspectiva técnica, en torno a su equipamiento o a su operación, también desde la perspectiva de su regulación: la del mercado de la electricidad y la de las funciones del Operador del Sistema y del Transporte de electricidad; funciones, estas últimas, encomendadas a Red Eléctrica de España SA (REE), propietaria del Centro de Control Eléctrico (CECOEL), un centro de control en tiempo real con avanzadas capacidades tecnológicas que recibe información de todos los rincones de redes eléctricas, centrales y subestaciones de nuestro país.
El episodio del cero eléctrico ha puesto de manifiesto la importancia de revisar y actualizar los protocolos de coordinación entre los distintos agentes del sector, así como reforzar la transparencia en la comunicación de incidencias críticas. Solo con un enfoque integral que contemple la resiliencia tecnológica, la mejora regulatoria y la colaboración efectiva entre instituciones y operadores, será posible minimizar el riesgo de futuros apagones y garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en situaciones excepcionales. Además, este acontecimiento ha servido como llamada de atención para fomentar una mayor conciencia social sobre el valor estratégico y la naturaleza de bien o servicio esencial de la electricidad para las familias y las empresas. De ahí la necesidad de impulsar la adaptación del sistema a los nuevos retos que plantea la transición energética hacia un sistema todo renovable.
El episodio del cero eléctrico ha puesto de manifiesto la importancia de revisar y actualizar los protocolos de coordinación entre los distintos agentes del sector
Causas del apagón
El análisis de las causas del apagón corresponde a ámbitos técnicos muy especializados en la dinámica de sistemas eléctricos de alta potencia. Los millones de datos que es necesario analizar y procesar escapan a las capacidades incluso de los expertos si no disponen de suficiente información y de los medios informáticos necesarios para procesar la información disponible. El cruce de intereses entre los diferentes actores implicados dificulta, además, la fiabilidad de los datos aportados, muchos de los cuales, incomprensiblemente, son considerados confidenciales, por tratarse de empresas privadas. Sólo las instituciones reguladoras tienen –hay que suponerlo– acceso a la información completa.
Hasta que las distintas investigaciones en curso no completen su trabajo y consensúen un diagnóstico del incidente, sólo podemos decir que fue causado por una reacción en cadena de sobretensiones, desencadenada por varias desconexiones de generación y fallos en el cumplimiento del control dinámico de tensión. Es decir, las causas fueron multifactoriales: ninguna es suficiente para provocar el incidente, pero todas ellas necesarias.
Las discrepancias entre los informes del Gobierno, REE y otros actores no son menores, lo cual sugiere que quedan debates técnicos pendientes. La versión final del Panel de Expertos europeos en redes eléctricas y operación de sistemas eléctricos (Entso-E) será clave para fijar responsabilidades técnicas y proponer medidas definitivas, lo cual no descarta que esa versión final no adolezca de sesgos… tales son los intereses que viabilizan los correspondientes y potentísimos lobbies presentes en la Unión Europea en la que los oligopolios eléctricos “campan por sus respetos”, siempre considerando a las empresas de Operación y Transporte de electricidad (TSO’s) como cuerpos extraños.
En un primer informe del Gobierno se adelantan algunas propuestas para aumentar la resiliencia del Sistema Eléctrico frente a perturbaciones inesperadas, respecto a las cuales no parecen existir entre los expertos grandes divergencias. Se pueden resumir en las siguientes:
La gran amenaza a la que se enfrenta la vida –tal como la conocemos– es el calentamiento global de nuestro planeta. Si exceptuamos a los pseudo científicos de los que parece rodearse el presidente Trump, al respecto existe consenso científico. Para combatir el calentamiento global, la transición energética es el instrumento fundamental en la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por consiguiente, una transición energética hacia un sistema eléctrico todo renovable.
La cuestión aquí es que el cero eléctrico que nos ocupa ha suscitado interrogantes –seguramente interesados– sobre si las centrales renovables tienen capacidad o no para contribuir a la estabilidad del sistema.
En el debate suscitado por el cero eléctrico se ha puesto en cuestión el papel de las centrales renovables, a las que se les achaca responsabilidad en el incidente, debido al gran peso que están alcanzando en la cobertura de la demanda, en detrimento de las centrales térmicas convencionales.
El principal desafío radica en la necesidad de una coordinación fina de la respuesta de estas instalaciones. Una coordinación en la que REE debería desempeñar el papel central para garantizar la correcta aportación de las centrales renovables a la estabilidad global del Sistema Eléctrico. Y esto nos conduce a otras reflexiones de mayor alcance regulatorio: ¿las funciones encomendadas al Operador del Sistema (REE) son suficientes para una explotación del sistema óptima?
La Operación del Sistema Eléctrico
A río revuelto por el cero eléctrico, los pescadores buscan ganancias volviendo a señalar como un problema el hecho de que REE sea operadora y transportista. Es decir, responsable de la Operación del Sistema y propietaria y operadora de la red de muy alta tensión. Ante tal problema inventado por las grandes empresas eléctricas y sus terminales académicas y mediáticas, buscan debilitar a REE, siempre considerada un cuerpo extraño por los seculares agentes del Sector Eléctrico, separando el transporte de la operación. El argumento: conflicto de intereses entre el Transporte y la Operación que conduce a sobredimensionar proyectos de red porque su retribución está regulada en función de activos reconocidos.
En el modelo español (y europeo en general), REE es independiente de los generadores y de los comercializadores, y su red se desarrolla según una planificación energética definida por el Gobierno, previo informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y aprobada por el Parlamento. Es decir, las inversiones en transporte se hacen en base a planes estatales, no a decisión libre de la empresa.
Eso significa que los posibles conflictos de interés clásicos (favorecer a un generador propio, manipular la comercialización, discriminar en la distribución…) no se aplican aquí porque: REE no produce electricidad, no comercializa electricidad y no gestiona redes de distribución (esas pertenecen a compañías distribuidoras pertenecientes a las grandes empresas eléctricas). Y de todo esto se deducen los inconvenientes de separar a REE en dos entidades distintas responsables, una de la operación y otra del transporte. La separación de REE en dos entidades distintas que propugnan las empresas eléctricas, desde intereses que no se explicitan, es un absoluto disparate.
En estas estamos, intentando sacar enseñanzas del cero eléctrico verificado en España y Portugal el pasado 28 de abril de 2025.