Marwán, en un momento de la entrevista.
FOTO: FRAN LORENTE

HABLAMOS DE… LAS MUJERES DE AFGANISTÁN CON KHADIJA AMIN

MUJER AFGANA

EN TRES HORAS LO PERDÍ TODO

Acabamos de conmemorar el 8 de marzo, un día para reivindicar los derechos de las mujeres, visibilizar las desigualdades de género y recordar la lucha histórica por la igualdad social y laboral. Pero hoy hablamos de las mujeres de Afganistán, un país en el que las mujeres están enterradas bajo un Burka, o el Hiyab y encerradas en sus casas. 

Algunas, muy a su pesar, han tenido que abandonar su país para poder disfrutar de libertad y derechos. Una de las que ha podido escapar de Afganistán es Khadija Amin. 

Estudió periodismo para poder contar la lucha y defensa del derecho a la igualdad de las mujeres, implicada personalmente. Lo hizo desde un programa de televisión, y posteriormente presentando el informativo de la cadena nacional. Es madre de tres hijos, que no ha podido volver a ver.

Khadija, si te hablo del 15 de agosto de 2021… 

Fue uno de los días más oscuros en la historia de las mujeres afganas y también para mí, como presentadora de noticias. Ese día hablamos con mis compañeras de que llegaría un día en el que presentaríamos las noticias sin velo. No sabía que en tres horas no me permitirían ni seguir trabajando en televisión. Me expulsaron de mi trabajo. Para mí fue muy doloroso escuchar a mi jefe cuando me dijo que me fuera inmediatamente. Yo insistía en montar mi reportaje, además de presentar, pero me dijo que ya no me querían. 

Para la cadena una mujer se había convertido en una amenaza. No querían arriesgarse a tenerme en televisión. Por eso, antes de la caída de Kabul, muchas veces mis compañeros me advertían porque solo llevaba velo para presentar noticias, porque era obligatorio, y mis compañeros decían que cuando llegaran los talibanes nos iban a torturar o castigar a todos porque yo no llevaba el velo. 

Me daba igual. Creía que era imposible, que los talibanes no iban a volver a tomar el poder en Afganistán. Luego lo viví in situ, cuando se marcharon los americanos.

Para la cadena una mujer se había convertido en una amenaza. No querían arriesgarse a tenerme en televisión

¿Creísteis la promesa de los americanos de que se iban a mantener vuestros derechos?

Desde que empezaron a negociar con los talibanes estábamos preocupadas, porque confiar en los talibanes es como confiar en los terroristas, que durante 20 años asesinaron a mucha gente en Afganistán. ¿Cómo podían firmar ese acuerdo entonces? Entre los talibanes no había mujeres. ¿Cómo era posible seguir negociando con ellos? Perderíamos nuestros derechos; pero el presidente del gobierno, y todos, nos decían que no, que eso no pasaría. Cuando las tropas extranjeras decidieron salir de Afganistán perdimos los derechos que durante 20 años habíamos luchado mucho para conseguir. En tres horas lo perdí todo. Presenté noticias a las 9 de la mañana y a las 12 de la mañana ya no me permitieron seguir trabajando.

Tú naciste en Kabul en el 93. ¿Cómo era vuestra vida?

Tengo fotos de mis padres. No era obligatorio llevar el velo. Mi madre salía sin velo, con minifalda, y muchas mujeres estudiaban en la universidad. Trabajaban juntos las mujeres y los hombres. Era un país democrático y las mujeres tenían derechos.

Khadija ejerciendo su trabajo de periodista en Afganistán
FOTO: PROPIEDAD DE KHADIJA AMIN

En la década de los 60 y de los 70 las mujeres tenían un rol significativo y una presencia muy importante en el país.

Desde 2001 hasta 2021 hemos tenido parlamentarias, vicepresidenta o viceministras, ministras, profesoras y periodistas. Derecho a voto. Entre los países musulmanes, Afganistán era el único país del mundo que tenía más de 200 juezas. Hay países musulmanes que no permiten a las mujeres ser juezas. En 2009, bajo el gobierno republicano, se promulgó la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La edad mínima para contraer matrimonio era a partir de los 18 años. Disfrutábamos de los logros conseguidos a lo largo de 20 años.

Hay interpretaciones del Islam que desprecian a las mujeres, pero hay otras que abogan por la igualdad. ¿Cómo es posible? 

Lo que hacen los talibanes es interpretar la sharía, la ley islámica, en su beneficio, según lo que les conviene a ellos. El islam no dice que las niñas no pueden estudiar, pero lo que hacen los talibanes no es por la religión, es por sus objetivos políticos.

Afganistán era el único país del mundo que tenía más de 200 juezas

Expulsadas del mercado laboral y de la educación. Prohibido elegir con quién casarse o cuántos hijos tener. Vuestras voces no se pueden escuchar en público, ni podéis salir solas de casa. Tenéis vetado practicar deporte y ni que decir tiene que estáis obligadas a vestir con burka o velo integral. ¿Las mujeres son invisibles en Afganistán?

Sí, en 2021 los talibanes arrebataron todos los derechos a las mujeres y ahora están como encarceladas en una prisión enorme, llamada Afganistán. Peor que una cárcel, porque en las cárceles tienen actividades sociales, acceso a libros, se puede estudiar.

Afganistán es el único país del mundo donde las niñas no pueden estudiar. Sabemos que el derecho a la educación es fundamental y todas las mujeres, y todo el mundo, debe tener ese derecho. Pero en Afganistán esto no es posible cuando las niñas terminan primaria.

Tampoco pueden leer libros escritos por mujeres. Hace poco que también prohibieron esto. Los talibanes nos tienen miedo. Saben que si permiten a las mujeres estudiar, no van a poder seguir gobernando en Afganistán.

Tienen antecedentes de que lo habéis hecho y lo habéis hecho bien.

Lo saben. Por eso no nos permiten vivir en nuestro propio país. Las mujeres hoy en día allí no pueden desarrollar su vida, que es lo mismo que decir que no pueden respirar. No es una vida que cualquier persona deba tener.

Hay veces que me preguntan qué puede hacer una mujer: dar a luz a los bebés. Y muchas familias obligan a sus mujeres o a la mujer de la familia a que tenga un hijo varón para cuidarlo. No quieren tener hijas. Y servir a los hombres, es todo lo que pueden hacer las mujeres afganas.

Afganistán es el único país del mundo donde las niñas no pueden estudiar
FOTO: PROPIEDAD DE KHADIJA AMIN

Ni siquiera que se escuchen sus voces en público.

Piensan que la voz de la mujer provoca a los hombres. Por eso no deben hablar. Llevar tacones también está prohibido, porque dicen que escuchar el sonido de los tacones también provoca a los hombres. Los salones de belleza están cerrados. En Afganistán, que las mujeres se maquillen está considerado una provocación a los hombres. Tienen una mentalidad de que todo lo que hacemos nosotras provoca a los hombres. 

Si tienen ese problema, ellos deben ser los que se queden en casa y a nosotras que nos dejen vivir, trabajar, porque a nosotras no nos afectan estas cosas. Los hombres afganos deben resolver su problema, pero no encerrando a las mujeres en su casa.

Comentabas que en tres horas cambió tu vida radicalmente. Tú has sido de las afortunadas que has podido huir. ¿Cómo lo conseguiste?

A partir del 15 de agosto empecé a hablar en los medios internacionales de lo que estaba pasando en Afganistán, para desmentir a los talibanes que decían que estaban respetando los derechos de las mujeres.

Recibí amenazas y una periodista española me llamó para decirme que podían trasladarme a España. No sabía nada de España. Cogí la bandera de mi país, nada más, y salí de Afganistán. Fue muy duro tomar la decisión de dejar mi país, a mis hijos, todo lo que tenía. Pero en ese momento no tenía otra opción. Yo quería quedarme y al principio me sentía culpable de haber dejado mi país y a millones de mujeres allí y de salvar mi vida.

Ahora pienso que hice bien, porque desde fuera podemos ayudar en lo que necesiten, dándoles visibilidad y apoyando a esas mujeres. Pero fue una decisión que nunca puedo olvidar. Cuando salí de Afganistán, llorando, fue muy duro ver que mi país, en el que yo estudié, se convertía en un lugar peligroso, en el que no podía seguir viviendo.

Los talibanes nos tienen miedo. Saben que si permiten a las mujeres estudiar, no van a poder seguir gobernando en Afganistán

Una decisión terrible porque dejabas atrás a tus tres hijos.

Para una madre no es fácil no poder despedirse de sus hijos. Mis hijos tienen que comprender que lo que hizo su madre fue para sobrevivir, por su propio futuro y para luchar por los derechos de las mujeres.

Nunca me voy a olvidar de mis hijos. Los quiero mucho. Aunque su padre los está manipulando, ellos tienen que comprender el motivo por el que su madre salió de Afganistán.

También pudiste divorciarte.

Tomar esa decisión tampoco era fácil, porque pierdes el apoyo de ambas familias. Sabía que iba a perder mis derechos, pero no podía aguantar más el maltrato físico y psicológico que sufrí durante seis años.

Lo tremendo es que en Afganistán la custodia de los hijos siempre se la conceden al padre, porque cuando te divorcias consideran que la mujer ya no tiene trabajo, no tiene dinero y no puede mantener a los niños; entonces, le quitan la custodia.

En el certificado de nacimiento de mis hijos no figura mi nombre, solo el de su padre. Es como si su padre hubiera parido. Son mis hijos, pero ya no tengo ni documentos para demostrar que son míos. Muchas mujeres tienen que hacer una prueba de ADN para demostrar que son las madres. En el mundo occidental es imposible que una madre tenga que hacerse pruebas de ADN para demostrar que es la madre.

Afganistán es el único país del mundo donde las niñas no pueden estudiar
FOTO: PROPIEDAD DE KHADIJA AMIN

A pesar de la situación terrible que nos describes, sigue habiendo mujeres luchadoras en Afganistán.

Hay muchas mujeres. Estoy en contacto con ellas. Tenemos movimientos de mujeres en la clandestinidad, ya que no pueden salir a las calles de Kabul como lo hacían hasta 2022, haciendo manifestaciones, aunque muchas de ellas fueron asesinadas o encarceladas por los talibanes.

Ahora no pueden salir a las calles. Lo que hacen es manifestarse desde sus propias casas con la cara tapada, llevando gafas para que nadie identifique quiénes son. Siguen luchando desde dentro y nos mandan vídeos y fotografías para que el mundo siga viendo que las mujeres afganas existen, porque con los conflictos que hay en la actualidad ya no se habla de Afganistán.

En Afganistán hay casi 40 millones de habitantes, de los cuales, la mitad son mujeres y están encarceladas. La comunidad internacional ahora no está haciendo lo que tenía que hacer. Se habla muy poco de ello y no hemos conseguido que se registre esta situación internacionalmente como lo que es, un apartheid de género.

¿Cómo se puede ayudar a las mujeres y niñas de Afganistán?

Hemos creado una asociación que se llama Esperanza de Libertad. A través de nuestra asociación hemos ayudado a trasladar a España a 34 mujeres, que llegaron en 2025.

Como no podríamos sacar a todas las mujeres de Afganistán, ahora lo que hacemos es ayudarlas, empoderarlas dentro de su casa. Algunas hacen artesanías que vendemos aquí para conseguir fondos, y lo más importante, educación online, dando clases para que las niñas puedan estudiar. Yo también estudié en clases clandestinas durante el primer régimen de los talibanes. Sé el valor de esta educación clandestina, porque sin ella hoy no podría ni hablar español, ni ser periodista, ni estar aquí.

Otro objetivo de nuestra asociación es dar visibilidad a la situación de las mujeres afganas, a través de charlas a las que nos invitan en institutos, universidades o colegios. Vamos a cualquier sitio y hablamos de nuestra situación para recabar apoyo social y para dar voz a millones de mujeres que no pueden hablar.

Piensan que la voz de la mujer provoca a los hombres. Por eso no deben hablar. Llevar tacones también está prohibido, porque dicen que escuchar el sonido de los tacones también provoca a los hombres

¿Se puede revertir esa situación?

Es muy complicado porque en Afganistán no tenemos el apoyo masculino que necesitamos, porque los hombres no han perdido nada, siguen con sus vidas normales. Muy pocos hombres que trabajaron con el gobierno anterior han tenido que huir de Afganistán.

Como no existe ese apoyo masculino es muy complicado hacer algo, porque estamos solas dentro de Afganistán. Tampoco tenemos ese apoyo en muchos países fuera de Afganistán. Lo que debería ser una opción es la intervención de la comunidad internacional. Pero no pueden prometernos que van a llevar la democracia y luego, cuando terminan sus proyectos, que se marchen y nos abandonen. Si quieren intervenir tienen que asegurarnos nuestros derechos.

Y otra cosa, lo que necesitamos es trabajar con las mujeres dentro de Afganistán, para que ellas no normalicen la situación en la que viven, porque hay mujeres que consideran que su situación actual en Afganistán es la normal. 

También hay que incidir en las niñas y me pongo de ejemplo. En la primera etapa de los talibanes yo llevaba burka porque veía que mi madre lo llevaba. Fui yo quien le pidió que me comprara uno para llevarlo y así poder jugar con mis amigas.

Las niñas que ahora van a nacer o que están creciendo, ven que todo es normal, no saben que están creciendo sin derechos. Sin embargo, las niñas que cada año en diciembre terminan la educación primaria, que es 6.º grado, están sufriendo, porque al año siguiente ya no podrán estudiar. He hablado con muchas de ellas y observo cómo están deprimidas, porque ven que ya no pueden tener un futuro en Afganistán. Es terrible escuchar a algunas de ellas decir que les gustaría suspender en los exámenes para repetir el mismo grado y seguir estudiando.

Es muy duro, muy fuerte, escuchar que piensan esto en vez de qué quieren ser en el futuro. Llevamos cuatro años de gobierno talibán, tiempo en el que una persona puede terminar una carrera, pero en Afganistán estas niñas no pueden ni estudiar.

Khadija estudió Periodismo para poder contar la lucha de las mujeres en su país
FOTO: PROPIEDAD DE KHADIJA AMIN

Y sin posibilidad de abandonar el país para buscar un futuro fuera.

No les dejan salir de Afganistán. Incluso ahora muchos países europeos han cerrado sus puertas para las mujeres afganas. Agradezco al Gobierno español su apoyo a las mujeres afganas. Incluso en el Ministerio de Asuntos Exteriores hay una sala dedicada a las mujeres y las niñas afganas.

Pero se puede hacer más. Ahora las embajadas de España en Irán y en Pakistán les están denegando la solicitud de asilo, no les dan protección internacional, alegando que no tienen pruebas de que han estado amenazadas en Afganistán. Solo por ser mujer estás amenazada y quieres salir de Afganistán. No les dan el visado de España porque no han podido demostrar que están en riesgo. Cada semana llegan casos a nuestra asociación de mujeres que con un perfil de haber trabajado mucho en Afganistán han tenido que huir de Afganistán hacia Pakistán o Irán.

Cuando ocurre esto buscamos abogados voluntarios junto a la asociación NetWomening para recurrir estos casos y poder ganarlos para que puedan venir a España.

Khadija Amin, gracias por contarnos tu experiencia. Desde Comisiones Obreras de Madrid os trasladamos nuestra solidaridad, fuerza y apoyo para seguir dando visibilidad a las mujeres afganas. 

RAFAEL BENGOA

ASESOR DEL OBAMACARE Y EXCONSEJERO DE SANIDAD Y CONSUMO DEL GOBIERNO VASCO

Lorena Gamito

DIRECTORA DE ACCIÓN HUMANITARIA DEL COMITÉ ESPAÑOL DE LA UNRWA

Estela Díaz

MINISTRA DE MUJERES Y DIVERSIDAD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA