Guillermo Fesser en Minneapolis (Minnesota)
FOTO: GUILLERMO FESSER

GUILLERMO FESSER

PERIODISTA Y ESCRITOR

ESTADOS UNIDOS ES YA UNA DICTADURA DE FACTO

EL SISTEMA NO PUEDE DEFENDERSE DE UN TRAIDOR AL SISTEMA

Guillermo Fesser (Madrid, 1960) lleva más de dos décadas viviendo en Estados Unidos con su familia. Nos recibe, por videoconferencia, en su casa de Rhinebeck, un pueblo de unos 5.000 habitantes del estado de Nueva York. “A 10 minutos del centro”, nos dice Guillermo que venden las casas de su pueblo los agentes inmobiliarios. A diez minutos, claro está, del centro de Nueva York. Pero no son diez minutos. Hay unos 160 km desde la ciudad de los rascacielos a este lugar del condado de Dutchess, lugar que se llama así por el río Rin y porque la ciudad fue fundada por inmigrantes holandeses en 1686. Ese tipo de migrante que le gusta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump: blanco, cristiano, de ascendencia europea, y, por supuesto, rico.

Gira Guillermo la pantalla del ordenador y nos enseña por la ventana una bonita calle nevada de viviendas unifamiliares. Hay que tirar de pala y de quitanieves casi todos los días.

El clima helado contrasta con la actualidad ardiente en Estados Unidos.

Guillermo, lo que está sucediendo en Minnesota, y en otros estados, con tiroteos y persecuciones de migrantes por parte del ICE nos tiene a todos en shock. Los dirigentes democráticos europeos no parecen capaces de pararle los pies al orate que está en la Casa Blanca. ¿Podrán pararle los norteamericanos?

La gente está despertando. A la gente le está costando creer lo que está sucediendo. Históricamente este país está muy aislado, muy lejos de todo el mundo; tienen a Canadá por encima, pero Canadá para ellos es como el ático, ese lugar que se sabe que está ahí arriba, pero al que no interesa nunca subir, ni ver lo que hay dentro. Y el sur es México. Y el resto del mundo está muy lejos. Se comunicaban con el resto del mundo por una cosa que se llamaba periodismo.

Pero Internet se cargó el periodismo. Aquí no existen grandes diarios como en Europa. Por ejemplo, el New York Times es para el área de Nueva York, que son 4 millones de lectores; pero es que este país tiene casi 400 millones de habitantes. La información venía del periodismo local y el periodismo local se lo carga Internet. La gente ya no se informa. Todo el mundo está en los social media, en las redes, y la desinformación es enorme. Por último, todos han crecido, desde pequeños, en la escuela, con que la primera cosa que se hace nada más llegar a clase es mirar a la bandera que está en la pared, y recitar todos juntos su fidelidad a las barras y a las estrellas.

Desde pequeñitos les han dicho que Estados Unidos es el país número uno del mundo. Y, claro, todo lo que está pasando es un despertar muy fuerte. Aquí hemos vivido muchos meses diciéndonos: “Esto no puede suceder aquí”. Pero claro, cuando se llevan a tu vecino, cuando se llevan al trabajador de tu empresa, cuando se llevan al cocinero del restaurante al que sueles ir, empiezas a plantearte qué diantres está pasando aquí.

Las estadísticas aseguran que han muerto en torno a una treintena de personas desde el inicio del año, desde que se empezó a perseguir y a tirotear a gente. ¿Hay alguna posibilidad de que estas muertes tengan alguna repercusión, que alguien pague judicialmente por ellas?

Tenemos serias dudas. Tristemente, la dictadura, porque esto es ya una dictadura de facto, ha avanzado rápidamente, firmemente y en muchos frentes, y ha desbaratado completamente a la oposición. Tenemos un partido demócrata que sigue pensando que las reglas del juego son las mismas, que subir una carta de protesta al New York Times va a valer para algo y que sigue intentando hacer una moción a una ley cuya tramitación va a durar siete semanas, mientras que cada 24 horas este monstruo hace una cosa nueva.

El sistema no está preparado para defenderse de un presidente que es traidor al sistema. La única que está preparada aquí es la gente, pero claro, como decía antes, este país es enorme. No es lo mismo vivir en grandes urbes, en las que sales a la calle y te encuentras delante de los ojos lo que está pasando, como la gente de Minneapolis…

Esta gente lleva 20 años metida en guerras con Irak, con Afganistán, pero aquí no se enteraba nadie de nada, salvo que tengas un cuñado o un primo que viene de por allí. Son como dos realidades distintas. El interior de Estados Unidos y el exterior de Estados Unidos. Lo de Groenlandia no es nuevo, en 1893 tomaron Hawái, y en 1897 se lo anexionaron por el morro. Y aquí a la gente le explicaban que “es mejor para ellos, porque al final no saben gobernarse y, mira, les hemos llevado la paz y la democracia”… Y todo el mundo contento.

La gran diferencia es que ahora lo que está pasando pasa “dentro” de Estados Unidos. Este país sacaba antes las garras fuera y aquí no pasaba nada. Pero ahora está utilizando las garras dentro y está desgarrando a su propia población. Todavía hay mucha gente, en otras ciudades, que como todavía no les ha tocado, aún siguen pensando “bueno, a ver si en las elecciones de noviembre cambiamos esto…”.

Lo primero es que a ver si tenemos elecciones en noviembre. Hay una enorme preocupación por esto, porque recuperar el prestigio de las instituciones en Estados Unidos tardaría generaciones.

El cine tiene esa clara y milagrosa facultad de detener el tiempo

Videoconferencia con Guillermo Fesser
FOTO: FRAN LORENTE

¿Por qué Minnesota, Guillermo, por qué el foco está precisamente en aquel estado y en aquella ciudad, Minneapolis?

Los republicanos necesitaban un tonto útil; alguien con ninguna empatía, y ese es Donald Trump. A este niño caprichoso sin ningún escrúpulo, Minnesota le ha negado el voto tres veces seguidas, en las tres elecciones generales en las que se ha presentado. Desde 1976 Minnesota dice que no quiere un gobernador republicano. Eso Trump lo tiene clavado, le molesta mucho y se dice a sí mismo que “por sus santos cojones” Minnesota le va a tener que votar la próxima vez. Y además todo esto se conjuga con una rabia especial por el hecho de que Minneapolis sea una ciudad santuario*, que acoge a refugiados que aportan a la ciudad alegría y diferentes maneras de pensar y de celebrar la vida. Hay una gran comunidad de somalíes, con los que la tiene tomada Trump. La única inmigración que quiere es la alta, guapa y blanca: la del Make America WHITE Again. Cuando empezó a haber aquí chinos, cuando vinieron a hacer el ferrocarril, se los cepillaron a todos. Esto de ahora es una limpieza étnica exactamente igual.

En España también estamos viviendo esa criminalización de los migrantes, más aún desde el anuncio del presidente Pedro Sánchez de regularizar a medio millón.

La retórica actual es la de criminalizar la pobreza. Estamos hablando de un tipo concreto de inmigrante, no de ese señor que contrata el Banco Santander para irse tres años a Coral Gables, Florida. Hablamos de la gente que busca y necesita un empleo. Hablamos de inmigrantes obligatorios que tienen que irse porque les persiguen políticamente o porque no pueden sacar adelante a sus familias. Te aseguro que nadie quiere abandonar su casa, ni a sus amigos, nadie quiere abandonar su idioma, nadie quiere sentir durante el resto de su vida que es un extranjero. Estas personas son héroes, no son criminales. El intento de convertirlos en un problema es simplemente para que no veamos que Elon Musk y Jeff Bezos se están llevando el dinero de los impuestos que nos corresponde a todos, y que haría que tuviéramos una seguridad social más interesante, una sanidad más llevadera, mejores servicios. Esto es lo que deberían entender los que hablan contra la inmigración. Lo que hay que empezar a hacer es cambiar esa retórica de criminalizar a esta gente, que son necesarios, que gracias a su trabajo y que gracias a que tienen hijos va a haber más contribuyentes en tu país y vas a poder cobrar la pensión.

Yo creo que esto solo lo podemos cambiar desde la calle. Aquí, cuando tú vas por la calle del pueblo, cuando pasas por una avenida de Nueva York, cuando recorres un supermercado en Minnesota si te encuentras a un vecino con uniforme militar, que sabes que viene de Afganistán, o que acaba de llegar de Irak, o de una base en Alemania de servir a su país, lo normal es pararte, mirarle a los ojos y decir thank you for your service: muchas gracias por los servicios prestados, señor o señora. Yo creo que ahora en Estados Unidos, cada vez que nos encontremos con un latino, que seguramente estamos hablando de la señora que ha venido a limpiarte la casa, del señor que ha venido a cortarte el césped o de la gente que está en los mataderos haciendo posible que tú te comas una hamburguesa…, habría que pararse, mirarlos a los ojos y decirles “muchas gracias por su servicio, señor o señora”.

Hablemos del alcalde de Nueva York, Zhoran Mamdani. ¿Hay esperanza de que surjan voces similares a la suya en la política norteamericana?

Mamdani es un ejemplo ya para muchas cosas, independientemente de si su gestión es afortunada o no. De momento ha roto dos estereotipos en Estados Unidos: el primero es que este país no está preparado para gente tan de izquierdas. El susto que tienen en el cuerpo por si es socialista o comunista… En fin, piensan “que me va a quitar lo mío”. La socialdemocracia, que es lo que tenemos en España, a los norteamericanos les suena a Kim Jong-un. ¿Y por qué lo han elegido? Pues porque Mamdani ha conseguido que la gente vaya a votar a las primarias. Aquí en las primarias no vota nadie, la gente está harta de votar. Es que aquí tienes que votar prácticamente todos los días. Cuando no votas por el sheriff, tienes que votar por el director del colegio. ¿Quién vota en las primarias del Partido Demócrata? Pues votan los que tienen interés en la política y los que están ahí metidos en el partido, y votan al establishment. Votan a la gente de siempre. Y sigue saliendo la vieja guardia de siempre. Pero Mamdani ha conseguido arrastrar al voto de las primarias a gente que nunca vota en las primarias. Y ahora, claro, mucha gente dentro del Partido Demócrata está todavía con los pelos de punta, es decir, el establishment, los señores Clinton, los Obama que son muy conservadores también, incluso los Biden están todos como “Ay, Dios mío, ay, Dios mío, qué hemos hecho”.

Porque, además, el Partido Demócrata ha hecho una cosa que yo creo que es terrible, que es que como Trump ha salido votado por tanta gente, y Trump es tan fascista, han pensado: “Igual es que este país no puede soportar que seamos tan liberales”. Y en lugar de decir con dos cojones “estas son las ideas que tengo, voy a defenderlas”, pues se han arrugado un poco y se han hecho más fachas. O sea, impresentable.

A ver si esta gente con ideas tan asustadizas se da cuenta de que este país ya está preparado para asumir ideas tan revolucionarias como que todos tengamos un seguro médico. Ideas tan revolucionarias como que se regule un poquito lo de las armas para que no todo el mundo tenga acceso a un Kalashnikov y pueda entrar en un colegio y asesinar a 17 niños. ¿Qué va a hacer Mamdani? Pues no lo sé, los políticos prometen…

En Nueva York, si consigue financiar guarderías para los niños, va a haber muchas mujeres y muchos hombres que van a poder dedicar su tiempo a trabajar y a producir para esa ciudad. Si consigue hacer unos economatos públicos…, ¿por qué no? Yo crecí con economatos públicos. En España había no sé qué cadena de economatos donde te salía más barato el bote de fabada y estaba igual de buena que la Litoral. Es posible. Ahora ¿le van a dejar hacerlo? Bueno, vamos a verlo. ¿No se pueden poner autobuses gratis? Pues en Boston hay autobuses gratis y ahora todo el mundo se monta encantado. A veces hay que dar el paso, como hizo Obama con el Obamacare.

Vecinos de Minneapolis enfrentados a agentes del ICE, la policía de fronteras norteamericana, tras el asesinato de Renée Good
FOTO: CHAD DAVIS

¿Cómo se vive allí donde romperse una pierna te puede costar un riñón?

El asunto de la sanidad es uno de los más graves de este país, especialmente teniendo en cuenta que a través de impuestos el estadounidense contribuye a la sanidad, proporcionalmente, mucho más que cualquier europeo. Es decir, aquí los estadounidenses pagan más por su sanidad y reciben mucho menos. Sanidad pública completa solo tienen los ultrapobres, es decir, lo que se llama el Medicaid. Pero para estar ahí tienes que dormir debajo de un puente. No hay más historia. Mi hijo es médico en un hospital de urgencias y el paciente medio que llega diariamente es un sintecho que va ahí para pasarse unas horas en la cama calentito y que le den un zumo de piña y un sándwich de jamón y queso.

Estas personas están cubiertas, y me parece estupendo. Luego están los jubilados, que están solo “medio” cubiertos. Si se ha cotizado, tienes un seguro médico a partir de los 65 años. En teoría es universal, pero solo cubre el 80 %. De lo que te pase, el otro 20 %, debes tener tu propia póliza. Para que te hagas una idea, yo acabo de cumplir 65. Yo tengo el seguro gratis universal de jubilados en Estados Unidos y yo pago 1.200 € todos los meses como suplemento. Y eso cubre solo algunas cosas.

Los del medio son los que lo tienen más chungo. Tienen que contratar un seguro privado. Había tantísima gente que no podía contratar un seguro privado que lo que inventa Obama es una subvención federal para que puedas pagarte ese seguro. Es decir, mire usted, si el seguro le pide que pague 1.500 $ todos los meses y usted no puede, lo hace el Obamacare, a través de unas características que tiene usted que cumplir; y el seguro le sale a lo mejor 400 $. Y eso es lo que se ha cargado Trump.

El presidente Trump y sus minions en el Senado y en el Congreso con la ley One Big Beautiful** reduce impuestos a los millonarios y deja sin el Obamacare a 14 millones de ciudadanos. ¿Qué significa eso? Que hay 14 millones más de ciudadanos ahora que no pueden permitirse el seguro. Y que las compañías de seguros pierden de golpe 14 millones de clientes. Así que hay que subir las pólizas. Compañías de seguros y farmacéuticas alimentan esta crisis de la sanidad.

Es que no estamos ante compañías que tienen un negocio para curar gente, son compañías que tienen un negocio para darle mucho dinero a sus accionistas. Y cuanto más contentos estén los accionistas, más grande será el bonus de Navidad que se lleva el presidente del Consejo de Administración.

La gran pelea en este país es si queremos un país o un club privado, un country club. Aquí se premia a todo el que haga caja. Y para Trump, el país es un country club de blancos, cristianos y de ascendencia europea.

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¿Es mucho más fácil que nosotros nos convirtamos en un país tipo Estados Unidos o que Estados Unidos abrace el estado de bienestar? ¿Cómo lo ves?

La enfermedad que padecemos todos, España, Estados Unidos y el resto del mundo que se califica de democrático, es la ausencia de representantes con un mínimo de dignidad. Nadie quiere dedicarse a la política; yo soy periodista y no quiero ser diputado en la Asamblea de Madrid. Tú estás ahí haciendo tu revista y seguramente tampoco quieres presentarte a presidenta del Gobierno. ¿Entonces, quiénes están? Pues esta gente que ve en la política una carrera profesional. Entonces se convierte la política en una carrera profesional en lugar de un servicio de voluntariado.

¿Cómo se soluciona esto? Pues con conciencia social, desde pequeñitos, en la escuela. Es decir, señores, esto de tener un país y una democracia no es gratis. Tener héroes como Superman que vuelan con capa mola mucho porque te solucionan los problemas mientras tú estás en casa. Pero es que a veces hay que ponerse la capa y, aunque no puedas volar, salir por la calle, darte una vuelta. Porque yo creo que o esto lo defendemos todos, como se está viendo ahora mismo en Minneapolis, o los malos nos lo quitan. Y los malos quieren quitárnoslo.

El tema es que hasta ahora los malos disimulaban. Ahora ya van con la cara descubierta. Y han conseguido lo que anticipó Orwell en su novela 1984 en el sentido de “haz caso al amo y Señor”, y el amo en estos momentos se llama Donald Trump.

Yo creo que la responsabilidad política no es solo de los otros. Tenemos que contribuir, involucrarnos. Ser activo, porque nada es gratis, y nos lo pueden quitar todo.

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No existe una definición universal de lo que constituye una jurisdicción “santuario”. El término suele referirse a los estados, condados o ciudades que limitan la cooperación con las agencias federales en lo relativo a deportar a las personas migrantes indocumentadas.

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Promulgada por el presidente Donald Trump el 4 de julio de 2025, es una extensa reforma fiscal y presupuestaria de EE. UU. que prioriza la reindustrialización, recortes de impuestos, la financiación del muro fronterizo y restricciones a la inmigración. Esta ley revierte políticas energéticas y sociales anteriores y reduce fondos para Medicaid.

RAFAEL BENGOA

ASESOR DEL OBAMACARE Y EXCONSEJERO DE SANIDAD Y CONSUMO DEL GOBIERNO VASCO

Lorena Gamito

DIRECTORA DE ACCIÓN HUMANITARIA DEL COMITÉ ESPAÑOL DE LA UNRWA

Estela Díaz

MINISTRA DE MUJERES Y DIVERSIDAD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA