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FRANCISCO MARTÍN AGUIRRE

delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid

He tendido la mano y buscado colaboración con la Administración regional continuamente, pero solo he encontrado rechazo

Defensor a ultranza del diálogo, imprescindible en una democracia, Francisco Martín Aguirre, delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, nos recibe en el Palacio de Borghetto, un edificio con mucha historia que, sin embargo, es un gran desconocido para la gran mayoría de la ciudadanía madrileña. Albergó la sede de la embajada de Japón y fue la primera sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Desconocido el palacete, que acoge actualmente la sede de la Delegación del Gobierno, como desconocida es la labor que desarrolla el propio delegado.

¿Qué funciones desempeña el delegado del Gobierno en Madrid?

Entre tantos ministerios e instituciones con las que convivimos en Madrid es importante explicar cuál es la labor de esta Delegación. La ley determina que el delegado del Gobierno es el representante del Gobierno de España en una comunidad autónoma, por lo tanto, tiene que supervisar y dirigir la labor del conjunto de la Administración General del Estado, en este caso, la Comunidad de Madrid.

Simultáneamente, la ley señala otra responsabilidad, que es la de promover la cooperación, la coordinación interinstitucional con la Administración regional o las administraciones locales y también explicar a la ciudadanía cuál es la labor del Gobierno. Una serie de funciones diversas, muy transversales, que van más allá de la responsabilidad de la dirección de las fuerzas y cuerpos de seguridad en la región.

¿Cómo son esas relaciones con el Gobierno regional y con el resto de administraciones e interlocutores sociales?

En una democracia sana las relaciones tienen que ser leales, fluidas y honestas. Debe haber una cooperación como la que prevé la ley, y para eso es para lo que trabajamos, para intentar construir conjuntamente soluciones para los ciudadanos y ciudadanas. Es verdad que, cuando tienes a una de las partes que ha hecho de la confrontación su estrategia política, se hace mucho más complicado.

Y eso es lo que lamentablemente creo que estamos viviendo en Madrid. Desde que tomé posesión en esta Delegación del Gobierno he tendido la mano continuamente, he buscado esa colaboración con la Administración regional y también con las administraciones que dirige el Partido Popular de Madrid y solo me he encontrado el rechazo. Se niega la cordialidad porque se considera que es una debilidad para su proyecto político, y creo que se hace un flaco favor a los ciudadanos y ciudadanas, especialmente a quienes más necesitan de las administraciones públicas, de los servicios públicos y, por lo tanto, de que seamos eficaces en el trabajo que realizamos.

¿Con el resto de colectivos y asociaciones las relaciones son buenas?

Pretendo que el trabajo de esta Delegación, por supuesto el del conjunto del Gobierno de España, pero especialmente lo que depende de nuestra responsabilidad más directamente, sea de utilidad para toda la ciudadanía y también para los sectores económicos, sociales, políticos y, por eso, desde el minuto cero, estamos abiertos al entendimiento, al trabajo conjunto, y estamos obteniendo buenos resultados con el tejido social, vecinal, con el sindical y también con el empresarial.

Pero, desafortunadamente, hay una parte del tejido político que no se presta al entendimiento, y así es más complicado. Pero vamos a seguir insistiendo, no vamos a cejar en el empeño de intentar hacer de este tiempo una etapa lo más útil posible en favor de los vecinos y vecinas de la Comunidad de Madrid. 

Cuando Ayuso se alía con Trump, con Miley, con Netanyahu, a quien está traicionando es a España y a Europa

¿Qué opinión le merece la concepción de la derecha y de la extrema derecha de desprestigiar el papel de los sindicatos y de otros agentes sociales?

La falta de diálogo, de vocación, de encuentro es una cuestión muy extendida. Lamentablemente, en Madrid escucho esos ataques hacia los representantes sindicales, pero también al tejido social, incluso a la Iglesia o al tejido empresarial. Creo que es una debilidad más de quienes gobiernan las instituciones madrileñas, porque percibo que se sienten frágiles ante el diálogo con otros.

Quieren imponer su proyecto y no tienen el coraje de dialogar con quien pueda pensar distinto o con quien pueda querer aportar. Creo que es un debate pendiente muy importante en la gestión del Partido Popular en Madrid, en las diferentes instituciones. Nosotros estamos absolutamente a favor del diálogo, hemos dado buena prueba de ello en el Gobierno de España con los agentes sociales, con un papel extraordinario de los sindicatos a la hora de procurar acuerdos que se materializan en soluciones que mejoran la vida de la gente.

Entendemos que esa es la mejor fórmula para alcanzar soluciones eficaces y duraderas. Y vamos a seguir apostando por esa fórmula. Ojalá la señora Díaz Ayuso se atenga también al diálogo y al entendimiento con los demás. 

Le hemos oído hablar de la miamización de Madrid. ¿A qué se refiere?

Cuando hablamos de la miamización de Madrid no es una metáfora simpática respecto a lo que pueda estar pasando en Madrid. Al revés, es una manera de retratar una degeneración de nuestra región, que creo que es muy peligrosa y grave. Tremendamente grave, porque Madrid se está convirtiendo en un escaparate vacío, un lugar en el que el alto poder especulativo y las rentas altas campan a sus anchas y, en cambio, quienes trabajan, quienes viven, quienes cuidan, quienes estudian en Madrid, tienen muchas más dificultades.

Esa ciudad casino, esa región casino, es lo que representa ese concepto de miamización en el que la vivienda pasa a ser objeto de especulación y no de un derecho, en el que también la cultura se desvanece y solamente los grandes eventos tienen su lugar, apartando a la cultura de base que tanto ha significado para construir la esencia y la identidad de nuestro país y en particular de Madrid y, por supuesto, el debilitamiento de los servicios públicos.

Eso es lo más importante de todo. Quien apuesta por debilitar los servicios públicos, para que solamente se beneficien quienes puedan pagar al mejor postor por su seguridad, por su bienestar, está haciendo un flaco favor a Madrid. Están consolidando esa miamización que al final es la degeneración de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso en una comparecencia ante los periodistas en la sede de la Comunidad de Madrid
FOTO: PROPIEDAD DE LA COMUN9DAD DE MADRID

En CCOO de Madrid hemos detectado aporofobia en la Comunidad de Madrid. Se da la bienvenida a los migrantes ricos y se rechaza a los pobres. ¿Cómo se aprecia desde la Delegación del Gobierno?

Con preocupación, porque a esa aporofobia demostrada por parte del Gobierno de la Comunidad Madrid le sumaría un importante tufo racista. Creo que en estos años de democracia no se había destapado esa dinámica racista con tanta soltura como se viene haciendo ahora. Yo no lo recuerdo, y me preocupa porque combina ambas cuestiones.

Y fíjense, eso se refleja en que en Madrid la desigualdad crece, y siempre los más perjudicados, ante la ausencia de servicios públicos suficientes, son quienes están en la parte de abajo de esa desigualdad. Mientras que en el conjunto de España la desigualdad se está reduciendo, pues en el año 2024, excluyendo Madrid, hubo 330.000 personas menos dentro del umbral del riesgo de pobreza, en Madrid, en cambio, hubo 130.000 personas más dentro de ese marco. Por lo tanto, es una obligación de todos revertir estas políticas que están consolidando y agrandando las brechas de la desigualdad. Y, por supuesto, también censurar y combatir aquellos mensajes que, además, criminalizan injustamente o debilitan las respuestas que debemos dar a quienes más lo necesitan, personas vulnerables, ya sea por cuestión de escasez de recursos o por otros motivos.

Y hay que añadir los bulos relacionados con migración, delincuencia e inseguridad.

Creo que hay quienes tratan de alcanzar algún tipo de resultado electoral a costa de lo que haga falta y con una gran irresponsabilidad. Esto es lo que está pasando cuando hablamos de quienes construyen esos mensajes de vinculación entre la migración y la inseguridad, que son absolutamente infundados. La Comunidad de Madrid es hoy por hoy una región con los mejores datos de criminalidad en más de una década y, a la vez, hemos visto cómo ha crecido nuestra población, en buena medida gracias a la incorporación de muchos migrantes que han venido aquí a buscar un futuro mejor, a trabajar y a colaborar con todos nosotros para seguir construyendo futuro.

Aun contando con menores datos de criminalidad y un máximo de población migrante en nuestra región, en lugar de poner en valor ese éxito colectivo que representa esa integración, hay quienes trabajan sistemáticamente para tratar de robarnos unos votos, generando bulos, desinformación y miedo. Y generar miedo en la ciudadanía, especialmente en las personas más sensibles, no solo es irresponsable, sino que es bastante inhumano. Lograr o tratar de lograr votos a partir del miedo y la alarma debería ser censurado con gravedad.

Especialmente en un tema tan sensible como la violencia de género, donde se acusa a los migrantes de cometer este tipo de delitos.

Vivimos en una región con una presidenta que es negacionista de la violencia machista y que hace caso omiso a cualquier intento de trabajar conjuntamente, de reforzar las respuestas frente a la violencia machista. Es una paradoja, pero es real: el machismo lo puede representar y liderar una presidenta de una institución como es la Comunidad de Madrid.

Frente a eso, nosotros tenemos que dar respuesta explicando la realidad y trabajar para generar las mejores situaciones de seguridad para las mujeres víctimas de violencia, alejándonos de lo que algunos tratan de construir, lo que alguna ha tratado de construir, que es el señalamiento de algún caso específico de posible agresión sexual, únicamente por el hecho de que parecía que la persona que podía ser culpable tenía un determinado color de piel.

En la Comunidad de Madrid, por desgracia, hay alrededor de 700 violaciones a lo largo del año. Solo hemos escuchado al Partido Popular de la Comunidad de Madrid interesarse por el hecho cuando pudo ser causado por una persona de raza negra. Creo que eso es verdaderamente grave, y demuestra la falta de implicación con el problema del machismo y de la situación estructural que lleva a una violencia sistemática contra las mujeres, que vemos en todas las capas de nuestra sociedad y en cualquier entorno sociolaboral.

Y señalando a los migrantes como responsables de lo que no son. La inmensa mayoría de las agresiones sexuales se producen en el entorno cercano de las víctimas. Por lo tanto, creo que ese tipo de paralelismos, que alguna hace de una manera francamente irresponsable, es una equivocación, y dañina para cualquier sociedad.

Otro tema preocupante es que muchas personas trabajadoras se han visto expulsadas de sus barrios, donde han vivido toda la vida con su familia, por el elevadísimo precio de la vivienda.

El Gobierno de España está tratando de hacer cumplir la Constitución. Es importantísimo, ya que la Constitución recoge un derecho y vamos con mucho retraso, porque sobre todo estamos viendo que hoy por hoy es la primera dificultad y la primera causa de desigualdad, y más en lugares como Madrid. Y aquí nos encontramos con esa insumisión, en el mejor de los casos, de la señora Díaz Ayuso, que no quiere ni tan siquiera oír hablar de aplicar la Ley de Vivienda, que prevé la congelación de los precios de los alquileres en situaciones de mercados tensionados.

Estamos hablando de que cientos de miles de inquilinos en nuestra región no verían incrementados los precios de sus alquileres si se aplicara esta ley. También los propietarios serían bonificados fiscalmente si se acogieran a este paraguas que marca la Ley de Vivienda, y que la señora Díaz Ayuso se ha empeñado en bloquear, en una manera francamente irresponsable de abordar lo que debiera significar el principal reto para todos y todas.

Pero aquí no, aquí hay quien saca pecho, como el alcalde de Madrid, que dice que, ante la crisis de acceso a la vivienda, lo que ellos van a hacer es nada, nada, porque es una cuestión del mercado, y el mercado se encargará de regularlo todo. Bien sabemos lo que es el mercado y las consecuencias que tiene cuando se le deja sin intervenir.

Creo que en este caso, especialmente ante la crisis que tenemos y ante la falta de cumplimiento de un derecho como el que señala la Constitución y que provoca la desigualdad que estamos viviendo, la intervención del mercado es imprescindible para, en primer lugar, controlar los precios de los alquileres y en segundo, para promover más vivienda. Y en eso es en lo que está el Gobierno de España, procurando la participación de todos los agentes de la sociedad.

Esa insumisión del gobierno del PP de la que habla no se limita al caso de la vivienda. ¿Cómo se puede obligar al Gobierno de la Comunidad de Madrid a que cumpla la ley?

Hay instrumentos legales para lograr que la ley se aplique. Es verdad que hay parte de la Ley de Vivienda que queda a disposición de la Comunidad de Madrid aplicarla o no, pero hay otras leyes en vigor promovidas por el Gobierno de España que directamente la señora Díaz Ayuso ha dicho que no va a cumplir.

En el caso de la Ley de Vivienda, ha decidido mirar hacia otro lado en lo que significa un problema fundamental para los madrileños. En el caso de otras leyes, algunas las está incumpliendo en estos momentos y otras ha señalado que va a incumplirlas. Por ello, creo que la justicia tendrá que expresarse para que la ley se cumpla.

En todo caso, cuando se han diseñado leyes, pocos podríamos imaginar, ni ser conscientes, de que la señora Díaz Ayuso iba a protagonizar una situación de insumisión como esta. La siguiente serie de normativas tendrá que barajar con más seriedad situaciones como las que se están produciendo en Madrid, de insumisión o directamente de tomar la decisión de incumplimiento de la ley.

La Comunidad de Madrid es hoy por hoy una región con los mejores datos de criminalidad en más de una década

Con ese panorama, ¿cómo se explica el fenómeno Ayuso? Pillada mintiendo en repetidas ocasiones, su pareja en los tribunales, escándalos con su familia, y su entorno, implicados. Con el sueldo que tiene vive en un ático de 2 millones de euros. Ocultando denuncias por presunto acoso sexual.

Por un lado, la señora Díaz Ayuso representa la versión más actualizada del modelo del PP de Madrid, que es el mismo desde hace tres décadas. Es el modelo de los chanchullos, de los pelotazos y del sálvese quien pueda. Su objetivo es este: Nosotros vamos a vivir muy bien para garantizar nuestro modo de vida, y los demás que se las vayan apañando.

Y la versión más actual, más sofisticada, es la que representa la señora Díaz Ayuso, pero que además implica un elemento complementario que es muy peligroso, que es el envenenamiento continuo de la convivencia debido a esa inoculación permanente de mensajes de odio por parte de la señora Díaz Ayuso.

Quienes estamos procurando tener una conversación normal con quien tengamos enfrente, como la que podemos tener en la calle, con quien pueda pensar de otra manera, vemos que la señora Díaz Ayuso está promoviendo absolutamente la confrontación y el odio, el insulto; y esto al final tiene sus consecuencias, porque hay quien siempre quiere ir un poquito más allá, y los mensajes de odio terminan convirtiéndose en expresiones de odio y en ocasiones en delitos de odio. Todo ese cóctel es lo que, a mi juicio, representa la señora Díaz Ayuso.

Y claro, cuando ese cóctel se presenta de forma edulcorada por muchos medios de comunicación, que tienen la capacidad de insistir de forma continua en la supuesta modernidad, la supuesta rebeldía, el supuesto inconformismo que representa quien está siendo irresponsable y tremendamente odiadora, si se me permite la expresión, pues, llega, creo, a tener una capacidad de persuasión en unas determinadas capas de la sociedad.

Una amplia capa social, ya que las encuestas le dan la mayoría absoluta.

La señora Díaz Ayuso consiguió la mayoría absoluta bajando en votos en las últimas elecciones. Tenemos que saberlo. Y además fruto de algo que debemos manejar desde los partidos de izquierda, desde la sociedad, de una manera responsable. La fragmentación política en la izquierda implicó que, al final, unos escaños que debían haberse convertido en otra formación política no llegaran al 5 % necesario para tener representación y, por lo tanto, automáticamente la señora Díaz Ayuso consiguió la mayoría absoluta.

Es verdad que tiene apoyo social, es innegable, un apoyo social que, insisto, creo que viene alimentado por quienes construyen un personaje verdaderamente agrio, tremendamente agrio y a la par irresponsable, una imagen de un personaje que, en cambio, presentan como el de una heroína. Es un trabajo muy fino el que hacen, muy insistente con los recursos de ciertos medios de comunicación; no obstante, creo que se va desmoronando.

Ha señalado diversas realidades que los madrileños y madrileñas merecen conocer en profundidad para que, con base en las explicaciones que se den o ante la falta de explicaciones que estamos viendo, podamos constatar que lo que algunos tratan de vender tiene muy poco que ver con la realidad. Hablamos de falta de explicaciones en relación con esos pelotazos que se producen sistemáticamente en su entorno.

Hablamos de falta de explicaciones, lo acabamos de ver hace escasos días, en relación con cómo se gestiona una denuncia por presunto acoso sexual en el seno del partido Popular, cómo se oculta, cómo se amordaza incluso a la propia víctima o, como estamos viviendo en los últimos días, incluso cómo se va contra la propia víctima, se la insulta, se la amenaza ya públicamente para intentar sacarla de la partida y que deje de contar lo que le ha pasado.

En definitiva, se trata de elementos que los ciudadanos tienen que conocer para que el personaje quede al descubierto y seamos todos conscientes de quién está liderando la Comunidad de Madrid.

Se niega la cordialidad porque se considera que es una debilidad para su proyecto político

Es muy preocupante la actuación autoritaria de ella aquí, reproducida de lo que ocurre en el ámbito mundial, con total desprecio a las leyes y al derecho internacional.

Ella en España está liderando esa ola ultra dentro del propio Partido Popular, que está tratando de ser más Vox que el propio Vox; así, cuando yo hablo de las ultraderechas madrileñas me refiero a que aquí apenas se distinguen. Ella ha optado por ser la representante de la internacional ultraderechista en nuestro país. Hemos visto sus alianzas con quien fue capaz de calificar la justicia social como una aberración, el señor Milei, al que aplaudió en la Puerta del Sol ante semejantes improperios y con quien se hace fotos junto a la motosierra que representa el debilitamiento de los servicios públicos.

La hemos visto apoyando, de una manera inhumana, al Gobierno de Israel ante el genocidio que se estaba cometiendo y que se sigue cometiendo contra el pueblo palestino. Ni una pizca de solidaridad con las víctimas del genocidio hemos podido percibir por parte de la señora Díaz Ayuso y, además, últimamente la estamos viendo como la principal abanderada del trumpismo en nuestro país, también compitiendo con Abascal por ser más lista que el propio Trump. Y esto creo que al final de lo único que va es de tratar de construir su propio perfil, su propia figura, su liderazgo de ese espectro político a costa de lo que sea, en este caso, a costa de los intereses de España, de los propios españoles y del proyecto europeo que nos hemos construido.

Cuando ella se alía con Trump, con Miley, con Netanyahu, a quien está traicionando es a España y a Europa.

Eso nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Cómo se puede mantener democráticamente un gobierno ante los ataques que llegan desde todos los ámbitos?

Con convicción. El presidente Sánchez está desde hace ya casi ocho años materializando una agenda política muy ambiciosa de transformación, de modernización de nuestro país. Como señalaba anteriormente, apostando por reducir la desigualdad, por traer esa justicia social que algunos insultan y desprecian, y también por colocar a España en el marco internacional en un lugar inspirador para otros muchos países. Siempre defendiendo la justicia, el derecho internacional y manteniendo esa posición de una manera coherente, sea cual sea la crisis que se produzca. Creo que con base en esa convicción, en esa determinación, más allá de las dificultades, que han sido y son enormes a lo largo de estos años, algunas de las cuales por causas naturales, pero otras, como vemos ahora, fruto de grandes intereses económicos, sean tecnológicos o no, que también están moviendo muchos hilos en el mundo.

Creo que la firmeza del proyecto que lidera el presidente Sánchez es la garantía de que podamos seguir avanzando como lo estamos haciendo en términos sociales, económicos y de igualdad. Y vamos a seguir en esa línea.

Usted ha sufrido ese acoso y muchas presiones, incluso una ofensiva judicial. Una justicia que demuestra que unos procesos van rápidos y otros extremadamente lentos.

Por un lado, hay unos pseudosindicatos ultraderechistas que le hacen el juego en los tribunales al PP y a Vox. Estos pseudosindicatos a mí me han puesto varias querellas, igual que a muchas personas que están trabajando en favor de la justicia social y de avanzar, como lo estamos haciendo desde el Gobierno de España.

Ese juego sucio que llevan a los tribunales unas veces encuentra más espacio para prolongarse y otras, menos. Unas veces ese espacio es más ágil y otras menos. Yo creo profundamente en la justicia, en el conjunto del sistema judicial y, por lo tanto, estoy convencido de que tarde o temprano cada uno va a terminar en su lugar. Es verdad que puede ser un poco desesperante ver que algunos casos avanzan a una velocidad extraordinaria mientras otros parece que se van posponiendo lo que haga falta hasta que se produzcan las elecciones que tengan que ser o hasta que llegue el momento menos peligroso para sus protagonistas. Pero, de verdad, yo pido confianza en el sistema judicial en su conjunto. Tenemos un sistema que es garantista y que debe hacer cumplir la ley a todos por igual, y confío en que finalmente así sea para todos y todas.

Tenemos que ser capaces de poner en valor la utilidad de la democracia, lo que significa y lo que ha significado en este país

Francisco Martín Aguirre, delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid
FOTO: FRAN LORENTE

Hay mucha gente preocupada. Voces que alertan. ¿Está en riesgo la democracia?

Ahora, muchas de las amenazas de la democracia son más visibles que en otras ocasiones. Creo que los grandes intereses económicos siempre han amenazado la democracia en tanto en cuanto esta no les sirva para sacar los resultados que esperan. Pero ahora lo vemos de una manera muy poco disimulada, es verdad.

Pero la clave es que seamos capaces de defender la democracia no por el hecho de hacerlo. La democracia no es una palabra hueca. Tenemos que ser capaces de poner en valor la utilidad de la democracia, lo que significa y lo que ha significado en este país 40 años de democracia para avanzar como lo hemos hecho.

El proyecto del Gobierno de los 50 años de España en libertad ha sido un repaso extraordinario de cómo hemos evolucionado gracias a una democracia que se conquistó en las calles y que después ha ido materializándose en progreso, en avances y en justicia.

Eso es lo que tenemos que ser capaces de reivindicar, porque si nos agarramos a una palabra, sin más, corremos el riesgo de que se la lleve el viento. Tenemos que explicar a los jóvenes fundamentalmente todo lo que la democracia ha conseguido y todo lo que significa hoy por hoy, en su día a día. Eso es clave. Defender el significado y la utilidad real de la democracia frente a quienes les venden unos cantos de sirena que son verdaderamente peligrosos.

El papel de los sindicatos

Con el clima antisindical que se vive en algunos países de Latinoamérica, como en la Argentina de Milei, aumenta el temor a que esta fiebre antiderechos se extienda por Europa…

Esta corriente ultra que recorre el mundo está siempre en contra del feminismo, del cambio climático y del sindicalismo. Da igual que sea Estados Unidos, Argentina, Brasil o España. Siempre hay un ataque sostenido contra los sindicatos. En nuestro país, los sindicatos están recogidos y amparados en la Constitución española. Son un elemento fundamental, la pieza esencial del diálogo social. A esa pregunta que lanzan los ultras de “¿para qué sirven los sindicatos?” yo les digo: ¿Quién consigue los derechos para los trabajadores? ¿Quién reivindica? ¿Quién exige? ¿Quién logra acuerdos? La mayoría de los avances que disfrutamos hoy en este país se deben a la lucha de los sindicatos. ¿Alguien piensa que el salario mínimo o la reforma laboral caen del cielo? Ni en los mejores sueños de Rajoy España iba a llegar a 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, él soñaba con 20. Luego vienen aquí los ultras y los fachas de todo el mundo a España para oponerse a un gobierno que desmonta todos los mantras neoliberales y está demostrando que la justicia social no solo es compatible con el crecimiento económico, sino que genera más crecimiento. En esto los sindicatos no son ajenos, porque todos los logros que hemos conseguido como trabajadores han sido gracias al indiscutible papel de los sindicatos.

RAFAEL BENGOA

ASESOR DEL OBAMACARE Y EXCONSEJERO DE SANIDAD Y CONSUMO DEL GOBIERNO VASCO

Lorena Gamito

DIRECTORA DE ACCIÓN HUMANITARIA DEL COMITÉ ESPAÑOL DE LA UNRWA

Estela Díaz

MINISTRA DE MUJERES Y DIVERSIDAD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA