
Marwán, en un momento de la entrevista.
FOTO: FRAN LORENTE
De Aluche, el barrio madrileño en el que nació, a Cisjordania, Palestina, donde sobreviven sus familiares y donde su padre pasó su infancia hasta que huyó. Es su tierra de corazón a la que no regresa desde hace muchos años. A través de los ojos, la voz y el sentimiento del cantante y poeta Marwán, que nos eriza la piel cuando escuchamos su relato, descubrimos en esta nueva sección Hablamos de… cómo era y cómo se vivía en Palestina antes del genocidio que Israel, con la complicidad de la comunidad internacional, está perpetrando en aquella tierra.
El tema geopolítico que acapara toda la información internacional es inseparable de las imágenes terribles de un genocidio en directo. Lo cantó y recitó Marwán en su «Nana urgente para Palestina»: Soporté las cosas que nadie soporta, la pena de quien a nadie importa y todavía sigo en pie. Pero tras más de 67.000 personas asesinadas, más de 20.000 niños y niñas, las esperanzas flaquean.
Vemos a diario imágenes desgarradoras, queremos descubrir contigo el alma de Palestina.
Palestina es un lugar muy querido para mí. Mi familia viene de ahí, mis abuelos son palestinos y mi padre es palestino.
Me parece que la patria muchas veces solo sirve para separar a unos seres humanos de otros. Pero la realidad es que Palestina es una tierra muy querida. Las patrias tienen sentido cuando son tierras golpeadas por la opresión.
Quiero muchísimo a España, donde he nacido, y llevo a Palestina en mi corazón, pues es una tierra muy especial por los acontecimientos que vienen sucediendo desde hace tantísimo tiempo con la partición del territorio en pedazos.
Palestina es una tierra de gente de paz, de gente de bien, de gente muy, muy culta, y esto es lo que no sabe la gente. El índice de alfabetización en Palestina es brutal. Mi padre, con 16 años era traductor de la OLP.
A pesar de los últimos 20 años de bloqueo, sigue siendo gente con un nivel de formación altísimo, muy superior al de cualquier país de la zona de Oriente Medio. Sin lugar a dudas es la gente que más lee, la gente con mayor formación y seguramente la gente que tenga más universitarios en proporción con su población.
Mucha gente está viendo y descubriendo ahora, desgraciadamente, una Palestina destruida a vista de dron.
Sí, pero aquello no era ni mucho menos así. Era un sitio con lugares hermosos y donde se vivía perfectamente dentro de las limitaciones. Una tierra bonita con gente de bien y con recursos y posibilidades de prosperar. El problema es la presión ejercida sistemáticamente por Israel con ayuda de Europa, de Estados Unidos y otros países, que ha ido machacando paulatinamente y a lo largo de los años a la población, quedándose más territorios. Y en el caso concreto de Gaza, destruyéndola completamente.
A pesar de tener un bloqueo económico al que sido sometida desde hace muchos años y de ser una de las zonas con mayor índice de paro del mundo debido a este bloqueo, con ayudas externas consiguió prosperar bastante y convertirse en una zona donde no se vivía del todo mal.
Además… tiene costa y salida al mar.
Sí, eso da prosperidad. Pero si luego la población no puede pescar en sus aguas porque las tienen controladas, pues lo llevan mal. Y si además todas las fronteras están controladas por Israel, tanto en Cisjordania como en Gaza, la vida se hace invivible.
A esto se suma que también en Cisjordania, que poca gente lo sabe, porque están todos los ojos puestos en Gaza, están verdaderamente jodidos. En este momento también están destrozando Cisjordania.
Han convertido Palestina es un queso gruyere donde, de todo su territorio, ya solo quedan pequeños puntitos que pertenecen a Palestina, porque el resto ha sido colonizado, ocupado por colonos, incluso ciudades y poblaciones enteras se las han quedado colonos israelíes. Sus habitantes están siendo maltratados, vejados y las ciudades están siendo destruidas sistemáticamente.
Karem es el pueblo donde está el campamento de refugiados de donde viene mi padre. Al final se ha acabado convirtiendo en una ciudad porque los palestinos se ven obligados a concentrarse en estos lugares. Al tener una tasa de natalidad muy alta acaban siendo lugares muy poblados.
Pongo Karem como ejemplo porque ahora mismo es una ciudad que está siendo reventada por drones y por los buldócer israelíes. Las amplias calles de dos carriles, son aradas con un buldócer para levantar todo el asfalto y que se hagan intransitables.
La primera habitación en una casa que tuvo mi padre, después de nacer y vivir muchos años en una tienda de campaña, fue bombardeada el otro día y dos primos míos han sido asesinados allí con drones en el último año y medio.
Es una zona que está siendo devastada. Disparan a la gente aleatoriamente, destrozan las casas, tiran bombas con drones, arrancan los olivos, envenenan las aguas, les hacen de todo para que la vida sea insoportable y se marchen. Pero la realidad es que los palestinos no van a hacer nada por marcharse.
La población palestina tiene una increíble capacidad de resistir, de reinventarse, de seguir teniendo hijos, de seguir empujando por su patria y de luchar
Niños jugando en la ciudad de Hebrón.
FOTO: FRAN LORENTE
¿Qué recuerdos tienes de Palestina, por lo que has vivido o lo que te cuenta tu familia?
Mi padre siempre me ha contado que a pesar de todo, su infancia fue feliz. El tuvo una infancia con sus juegos, con sus cosas de niño. Pero todo en Palestina, desde la creación del Estado de Israel, ha estado sobrevolado por la sombra de la opresión y de la ocupación. Han podido tener una vida normalizada pero siempre bajo la ocupación.
Casi todas las poblaciones palestinas desde hace décadas están rodeadas por un muro de diez metros de hormigón y la entrada y salida de esas ciudades, o incluso las propias ciudades están partidas en dos y con un control férreo por Israel, y a pesar de eso la gente sigue con sus vidas. Digo normalizada porque te acabas acostumbrando incluso al horror. Pero la realidad es que siempre ha habido mucha presión.
Yo sí recuerdo, por ejemplo, cuando tenía 14 años que estuve ahí en Palestina, era la primera vez que iba con conciencia, porque antes fui de muy chiquitito y no me acuerdo de muchas cosas, que la situación era bastante mejor que como es ahora.
Hablo de hace 32 años. En el año 93 iba por la carretera y de repente venía un convoy israelí y se metían en tu carril y tenías que apartarte porque si no te arrasaban con sus coches. A pesar de eso, a pesar del control de las fronteras, la situación no era la misma que ahora. La vida era más fácil, a pesar de ser jodida, porque el control no era absoluto como lo es ahora. En la actualidad se vive en un estado de sitio permanente.
Tú has ido varias veces desde esa época, la última en 2009 a cantar. ¿Cómo has visto la evolución?
Ahí vi la construcción del muro. Quienes no sepan lo que es el muro, en Cisjordania de repente no puedes ir a casa de tu primo que vive a 30 metros de ti porque hay un muro de diez metros, como en la antigua Alemania, y tienes que pasar por un control israelí que abren y cierran a su gusto, donde hacen tratos absolutamente vejatorios a la población palestina. Eso para mí ha sido el principal cambio, porque también se controla la entrada y salida de mercancías.
El empobrecimiento de Cisjordania también ha venido en gran parte de la deuda. Si tú rodeas la ciudad con un muro y no permites la libre entrada y salida de personas, de mercancías y de bienes básicos, haces la vida cada día más difícil. A esto se suma que desde hace ya 20, 30 años, los israelíes cada vez han ido derribando más casas y cuando no las derriban, las roban, y las tierras también.
La situación ha ido a más y cada vez es peor. Pero no sé qué tiene la población palestina dentro, que resurge y muestra una capacidad de resistencia absoluta ante todos estos ataques.
Vivimos tiempos muy oscuros en los que el poder está en manos de absolutos psicópatas, empezando por Madrid
Panadería en Jericó, Cisjordania.
FOTO: FRAN LORENTE
Voy a leer una estrofa: Soporté las cosas que nadie soporta, la pena del que a nadie importa, y todavía sigo en pie. ¿A esto te refieres?
Exactamente a eso me refiero. Cuando compuse «Nana Urgente para Palestina» parece que hablo de Gaza, pero canto por toda Palestina, porque Palestina está siendo maltratada sistemáticamente, ocupada desde hace muchísimo. Quería resaltar la capacidad de los palestinos para sobreponerse a la desgracia. A pesar de las muertes, a pesar de tener cada vez menos derechos, se niegan a irse, aunque ahora de Gaza, como es normal, la gente tiene que huir porque si no mueren de hambre o asesinados. La situación se ha vuelto absolutamente insoportable.
Pero la población palestina tiene una increíble capacidad de resistir, de reinventarse, de seguir teniendo hijos, de seguir empujando por su patria y de luchar, en una lucha de mosquitos contra titanes, porque realmente Israel es una potencia militar de locos y Palestina no tiene ni ejército.
Hemos charlado varias veces con el embajador de Palestina en España y él siempre dice que la inmensa mayoría de palestinos son pacifistas. ¿Coincides con esta afirmación?
Claro, porque la gente allí no se defiende. Allí lo que se quiere es negociar y que les dejen vivir en paz. La gente lo que quiere es poder disfrutar de sus tierras, de sus vidas, de su familia, poder recibir educación, poder vivir y disfrutar de las cosas buenas que tiene la vida.
Pero hay intereses desde muchos lugares del mundo, principalmente desde Europa y de Estados Unidos para, a través de los medios de comunicación, satanizar a los palestinos. Se ha tratado de hacer ver al resto del mundo que los palestinos, a través de Hamás, que es quien gobierna en Gaza, son el mal encarnado. Es un proceso paulatino de deshumanización de los palestinos, para justificar cualquier atrocidad que se pueda cometer contra la población indefensa, como estamos comprobando ahora, haciendo ver que son el mal. Dicen que van a rescatar los valores occidentales e incluso a rescatar a los propios palestinos de aquellos malignos. Tratan de hacer esa asimilación, un palestino es un terrorista.
Una manipulación burda y absoluta. Son tácticas que llevan años utilizando. Usar el poder para conseguir lo que quieren, que no es otra cosa que los recursos, las tierras y mayor poder sobre la región.
En otra parte de tu poema vemos que te hubiese gustado estar con tu padre cuando era pequeño, para abrazarle, para protegerle, para estar con toda la gente que se asoma al precipicio. ¿Cómo se entiende que haya gente que vea las imágenes de los niños que mueren de hambre y no tengan humanidad?
Porque son unos desalmados o porque están muy manipulados. ¿La gente también tiene miedo, sabes? A los árabes en general. Muchos israelíes dicen que hay que asesinar a todos los bebés porque en el futuro serán resistentes o serán combatientes o serán terroristas.
Si todo el día escuchas que todos son terroristas, o esta población, o esta región o este país, y no te informas y te interesas por descubrir la verdad acabas viéndolo así. Por suerte hay mucha más gente que está viendo la situación de los niños, a los bebés muriendo de hambre. Con esas imágenes es imposible que no se apele a tu humanidad. Si no te conmueven es porque realmente no quieres, y tienes unos dogmas metidos ya en tu cabeza, unas creencias que son absolutamente inamovibles.
Pero a lo que te refieres de mi poema, lo escribí porque hablamos mucho de números, de pobreza, de cosas más materiales, pero se habla muy poco de las emociones y esa es la verdadera carga que soporta la población palestina.
Muchos israelíes dicen que hay que asesinar a todos los bebés porque en el futuro serán resistentes o serán combatientes o serán terroristas
Una madre con su hija en Hebrón, Cisjordania.
FOTO: FRAN LORENTE
Toda la población palestina lleva dentro de sí algo absolutamente roto para siempre. Han nacido apátridas, han nacido en tiendas de campaña.
Tienen un vacío que les va a perseguir siempre. No haber tenido derechos desde muy pequeños, que se les hayan negado cosas fundamentales para la vida, que no hayan podido tener una vida normalizada, con derechos normalizados, con acceso a cosas normalizadas, que hayan sido tan pobres desde que nacieron y que no hayan tenido posibilidad de prosperar.
Es algo que te marca de por vida y a nivel emocional te hace sentir un paria, te hace sentir como un ciudadano de tercera al que se le han negado los derechos fundamentales de los seres humanos.
También hablas de humillación ¿Has podido hablar con gente allí sobre lo que piensan cuando escuchan que arrasan su país para convertirlo en un resort?
Vivimos tiempos muy oscuros en los que el poder está en manos de absolutos psicópatas, empezando por Madrid. Sí, psicópatas. La política internacional, los grandes imperios, los grandes países o pequeños como Israel, están gobernados por auténticos psicópatas que quieren cumplir una agenda donde nunca están presentes los derechos básicos de las personas, donde nunca aparecen los problemas verdaderamente acuciantes para las personas, que son los derechos de igualdad entre hombres y mujeres, la desigualdad entre unos países y otros, el acceso a educación, a la sanidad, a los servicios públicos.
Lo que sí está muy presente es la locura de poseer y de tener y de hacer y deshacer impunemente. En el caso de Trump recordar que le preguntaron que bajo qué derecho iba a actuar y dijo que bajo el derecho otorgado por los Estados Unidos de América y se quedó tan tranquilo. Es la actitud del imperialista, la actitud del que piensa que todo le pertenece, saltándose la legislación de su país y la internacional. Estados Unidos siempre ha tenido esa actitud. Lo que pasa es que con Trump ya alcanza cotas absolutamente inimaginables y delirantes.
¿Hay esperanza para Palestina?
Si te soy sincero, yo estoy muy desesperanzado. Normal cuando se vive una lucha tan desigual.
Ves que con Ucrania inmediatamente todo el mundo occidental se levantó, imponiendo sanciones a Rusia. Y que con Palestina hayan hecho falta decenas de miles de muertos. Una locura. Y en una zona donde no se puede salir, con millones de desplazados, con miles de personas muriéndose de hambre. Con este panorama, ahora la ciudadanía y algunos políticos y países están levantando la voz.
Eso me quita la esperanza. Había que haber respondido el 15 de octubre. Y aquí estamos dos años después y todavía las declaraciones son tibias, salvo reconocer el estado Palestino. Las propuestas de leyes son un poco maniqueas, con letra pequeña por detrás y con regates para parecer que hacen cosas pero no las están haciendo. Es terrible.
No obstante, por supuesto que hay esperanza, porque siempre existe la posibilidad de que esto se frene, de que se respete a la Corte Penal Internacional. De que se deje en paz al pueblo palestino y que luego se reconstruya Gaza. Pero Gaza va a tardar en quitar los escombros 20 años mínimo, y recuperar la vida muchos más.
Realmente el genocidio ya se ha llevado a cabo. Han destruido todas las universidades, el tejido industrial y social, las infraestructuras. También han acabado con el tejido cultural, sanitario, de educación, todo lo que hace que una sociedad sea un lugar donde merezca la pena vivir.
Gaza no existe. Por eso se puede decir que el genocidio ya se ha llevado a cabo. Es muy triste. Yo no tengo esperanza, porque el genocidio se lleva a cabo cada día. Si ahora mismo Israel desaparece, ¿qué hacemos con los palestinos? ¿Qué hacemos con esos dos millones de palestinos? En Gaza se han destruido el 90 por ciento de sus edificios. Si no hay dinero, si nada se reconstruye, ¿qué hacemos?
Es el horror. La única esperanza que queda es que realmente la comunidad internacional interceda y apueste por esa reconstrucción a lo bestia. Si eso sucediera, aunque se tardaría años, por lo menos habría una cierta esperanza. Pero no pinta bien, al revés, Europa y Estados Unidos están totalmente metidos en el ajo por puro interés.
Marwán, autor de «Nana Urgente para Palestina»: Soporté las cosas que nadie soporta, la pena del que a nadie importa.
FOTO: FRAN LORENTE
¿La ciudadanía estamos haciendo todo lo que debemos? ¿Qué más podemos hacer?
Tenemos que presionar a los gobiernos. Podemos donar nuestro dinero a ONG´s que están trabajando en la zona, pero sobre todo tenemos que presionar para que todos los gobiernos de Europa se muevan para asfixiar a Israel. Estados Unidos tomaría nota, seguramente, pero dependemos demasiado de Estados Unidos a través de la OTAN. Si hubiese una presión brutal de todas las gentes de Europa sobre los gobiernos, algo cambiaría y se detendría el genocidio.
Lo que habría que haber hecho hace mucho tiempo es un bloqueo económico a Israel para que dejara de hacer lo que hace, para que dejara de colonizar, para que dejara de ocupar, para que dejara de violar los derechos humanos sistemáticamente.
Tenemos que salir a la calle. El final de la vuelta ciclista en Madrid concentró a 100.000 personas. Como decía Pablo Guerrero, tenemos que ir todos a tapar la calle, a protestar y a presionar a los gobiernos hasta que se den cuenta de que esto es importante para nosotros y entiendan que estamos indignados, que no queremos ver un genocidio en directo y sentir la vergüenza de que España esté comprando y vendiendo armas a Israel.
Hay contratos de las universidades españolas con Israel, hay empresas israelíes operando en España. No lo queremos, nosotros queremos la paz y queremos derechos para el pueblo palestino. Eso es lo que hay que hacer.
¿Qué es lo próximo que vas a hacer?
Hemos hecho un tema sobre Palestina junto con Rozalén y los raperos Chojin, Porta y Ambkor. Una canción para el documental Todos somos Gaza, que se estrenará pronto y seguimos luchando a través de las canciones, de las publicaciones, de congregar gente, y con conciertos benéficos.
Hago todo lo que puedo, siempre para llevar el nombre de Palestina, como he hecho en este mismo auditorio, en muchos actos con vosotros, cantando por Palestina. Y lo agradezco mucho porque Comisiones Obreras siempre ha estado volcado durante estos dos años y mucho antes también. Sois de los pocos que han estado dando la cara, invitándonos a defender Palestina, mientras que en otros lugares nos han censurado. Lo agradezco mucho, de verdad.
Trabajaremos con canciones y con lo que nos permita llegar a la gente para que se ponga fin a este genocidio.
Desde CCOO de Madrid nuestro compromiso seguirá siendo apoyar al pueblo Palestino, claro que sí.



















