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LIMPIO, LUEGO ENFERMO

El estudio Desigualdad de género en los patrones de consumo de medicamentos en los/las trabajadores/as del sector de limpieza (Estudio Gemetral) que realiza personal de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos pone de manifiesto que, también en esta cuestión, las mujeres tienen condiciones de salud peores que las de sus compañeros varones. En un sector ampliamente feminizado, las mujeres presentan una frecuencia de consumo de medicamentos superior a la de los hombres.

En el último estudio de CCOO del Hábitat sobre condiciones de salud en el sector de la limpieza se recogieron algunos testimonios manifestados por trabajadoras y trabajadores como los que aquí se reflejan:

  • “La sobrecarga de trabajo, ese es el problema fundamental: que tenemos mucho trabajo, tenemos que ir muy deprisa. Y es un estrés”
  • “El problema es que no da tiempo. Aquí no se no echan horas extras, ni se alarga la jornada ni nada. Pero el trabajo lo tienes que dejar hecho sí o sí”
  • “Al tener mucho trabajo en muy poco tiempo te das una paliza que al final te repercute en todo: en la espalda, en el cuello, en las cervicales, en los brazos…, en todo”
  • “Trabajo limpiando aviones y todo el tiempo es: rápido, rápido, date prisa…

Desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el año 1996 la mayoría de las políticas preventivas efectuadas por las empresas y la Administración han estado encaminadas, prioritariamente, a reducir los accidentes de trabajo, quedando así las enfermedades profesionales relegadas en un segundo plano. Es esta una realidad que se viene ocultando, pues son muchas las enfermedades de origen laboral que son tratadas como enfermedades comunes, causando un grave perjuicio al trabajador o trabajadora, tanto económico como asistencial, al tiempo que impide la planificación de estrategias preventivas y asistenciales necesarias para minimizar los daños del trabajo sobre la salud y, con ello, prevenir enfermedades profesionales.

Son muchas las enfermedades de origen laboral que son tratadas como enfermedades comunes, causando un grave perjuicio al trabajador o trabajadora, tanto económico como asistencial

De forma genérica, los riesgos laborales más importantes a los que están expuestos los trabajadores del sector de la limpieza son los siguientes:

  • Un nivel de exigencia física alto, que implica permanecer de pie y adoptar posturas estáticas durante muchas horas, el transporte y el levantamiento de cargas, posturas forzadas y movimientos repetitivos.
  • Un elevado nivel de ruido al que pueden estar expuestos dependiendo del entorno en el que realicen su actividad o de los equipos de trabajo que empleen.
  • Cortes, quemaduras o descargas eléctricas de los equipos de trabajo.
  • Tropiezos, resbalones y caídas causados por suelos húmedos, resbaladizos y/o con presencia de obstáculos.
  • Caídas de altura: limpieza en zonas altas como cristaleras.
  • Temperaturas inadecuadas, en especial la combinación de temperaturas altas con corrientes de aire, puertas abiertas, alternancia entre lugares calurosos, húmedos y fríos.
  • Sustancias peligrosas, por ejemplo, el uso de productos de limpieza.
  • Agentes biológicos, por presencia de mohos o desechos biológicos humanos en el supuesto de limpieza en centros asistenciales, personas enfermas en hospitales, animales en mataderos, etc.

A todos estos riesgos laborales hay que añadir los riesgos psicosociales derivados de la falta de autonomía, el ritmo de trabajo elevado, las jornadas prolongadas y los horarios de trabajo irregulares. Es, además, un trabajo carente de creatividad, con escaso reconocimiento social y, en el caso de las mujeres, sometidas a la doble presencia que les supone combinar el trabajo doméstico con el remunerado como trabajadora de la limpieza. La falta de influencia y control sobre el trabajo y las escasas o nulas posibilidades de desarrollo también merman la autoestima y conducen a situaciones de estrés. Y como consecuencia del estrés pueden aparecer daños para la salud como ansiedad, depresión, problemas gástricos o cardiovasculares que podrían ser considerados como accidentes de trabajo.

Este cuadro de dolencias físicas y psíquicas, y la falta de prevención en las empresas, conduce inexorablemente a la medicación. El estudio GEMETRAL contabiliza el consumo de tranquilizantes, sedantes, pastillas para dormir, analgésicos o antidepresivos en mujeres y hombres del sector de la limpieza. Y también aquí las mujeres están sobrerrepresentadas.

Pilar Carrasco Garrido, catedrática. Grupo de Investigación en Epidemiología del Medicamento de la Universidad Rey Juan Carlos
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Las conclusiones del Grupo de Investigación en Epidemiologia del Medicamento (RESEPMED) de la Universidad Rey Juan Carlos las conoceremos en un futuro y en CCOO de primera mano. El estudio GEMETRAL tiene como objetivo identificar, desde una perspectiva de género, los factores asociados a los patrones de consumo de medicamentos, tanto prescritos como automedicados, en los trabajadores del sector de limpieza residentes en España. Esta investigación se llevará a cabo durante los próximos tres años con la participación de destacados investigadores y expertos en la materia.

Liderado por los doctores Pilar Carrasco Garrido y Domingo Palacios Ceña, se centrará en investigar cómo las desigualdades sociales y de género en salud influyen sobre los patrones del consumo de medicamentos, especialmente de psicofármacos y analgésicos. “Este proyecto es una oportunidad para avanzar en el conocimiento del uso y consumo de medicamentos y desarrollar soluciones que podrían cambiar la forma en que entendemos y abordamos los patrones de consumo de psicofármacos y analgésicos en este colectivo de trabajadores”, señala la Dra. Carrasco, que también destaca la importancia de la colaboración entre distintas disciplinas y el apoyo de las dos organizaciones sindicales mayoritarias de nuestro país, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores. “Estos agentes sociales han manifestado su interés y apoyo desde el inicio a un proyecto que permitirá la participación ciudadana en la prevención y promoción de la salud, con la finalidad de orientar y facilitar la labor en educación para la salud en estos trabajadores y trabajadoras y evitar, de este modo, los posibles riesgos derivados del uso no médico y abusivo de estos medicamentos”, asegura Pilar Carrasco.

El proyecto ha sido financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) en su modalidad de Proyectos de Generación de Conocimiento, lo que permitirá contar con los recursos necesarios para llevar a cabo investigaciones de vanguardia y desarrollar aportaciones innovadoras en este campo que podrían abrir nuevas oportunidades en el futuro. Una vez finalizado el análisis de los datos cuantitativos obtenidos mediante encuesta, se iniciará la segunda fase del estudio con metodología cualitativa, que nos ayudará a conocer el alcance del problema y los motivos que lo provocan. Se pretende que estos resultados sirvan de apoyo para la búsqueda de soluciones a través de la acción sindical en las empresas.