Que el mundo tome nota: nuestros guerreros están preparados
Foto: ENVATO

CONTRA EL MIEDO Y EL AUTORITARISMO, LA POLÍTICA DE LO COMÚN

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Luis Miguel Lombardo Plaza

Director de Madrid Sindical

Nos recibe Óscar López (Madrid, 1973) en la sede del PSOE de la calle Miguel Fleta, inaugurada este mes de septiembre después de que el partido haya pasado por varios locales de poco y mucho renombre en Madrid: la calle Buen Suceso, la Plaza de Callao… Es un edificio de cinco plantas que huele a nuevo, en Canillejas, un barrio que el secretario general del PSOE de Madrid reivindica como suyo. Y es que, aunque su vida política ha tenido mucho que ver con Castilla y León, López se reconoce a sí mismo como ese madrileño hijo de padres que emigraron desde Riaza (Segovia) a la capital para labrarse un futuro. En la sede, situada en un polígono industrial lleno de naves, pero también de co-workings de diseño y coquetas cafeterías, nos acoge el secretario general del Partido Socialista de Madrid y futuro candidato a la presidencia de la Comunidad: el hombre que se va a enfrentar a Ayuso en las próximas elecciones. De lo primero que hablamos es de esas tres décadas en las que el PP se ha hecho con los gobiernos de la Comunidad de Madrid.

Probablemente estemos viviendo el momento de mayor incertidumbre social y política de la historia reciente. El pasado 3 de enero inauguramos el 2026 con la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Punto de inflexión en el tránsito de la retórica bravuconería del presidente Trump y una escalada bélica real.

No es la primera vez que la mayor potencia militar, sin justificación alguna y en contra de la legalidad internacional, hace uso de su contundente arsenal bélico contra otra nación. Pero en esta ocasión hay cuestiones significativamente preocupantes.

En la rueda de prensa inmediatamente posterior al ataque, el presidente de los Estados Unidos junto al secretario de Estado, Marcos Rubio, y al secretario de Guerra, Pete Hegseth, fueron más claros y contundentes que nunca. “Lo hemos hecho para explotar recursos, como el petróleo, que necesita nuestra nación, por ello y para preservar nuestros intereses seremos quienes gestionemos el país por una larga temporada”. “Que el mundo tome nota, nuestros ‘guerreros’ están preparados para realizar este tipo de intervención en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo”.

Incluido el señalamiento y las amenazas directas y expresas contra otros países como Cuba, Colombia, México, Nicaragua y Dinamarca, país miembro de la Unión Europea.

De la guerra comercial, a la política y, de ahí, a la intimidación con el uso de la fuerza para anexionarse territorio europeo, por las buenas o por las malas. Sin ambages, una declaración de guerra en toda regla. Pocas veces antes un ultimátum sonó más creíble.

Es digna de reconocer su claridad en la exposición de propósitos, ni trampa ni cartón, fuera máscaras, soberbia o autoridad, sus planes están negro sobre blanco. La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump marca las líneas maestras de actuación en su política exterior, todas ellas pueden resumirse en una: America First.

Y después, el resto del mundo para América. En estos momentos Estados Unidos e Israel arremeten con toda su fuerza armamentística contra Irán. El mayor operativo militar desde la invasión de Irak que en tan solo dos días permite contabilizar más de 600 muertos. La razón “oficial” del ataque es un cambio de régimen en Irán. La realidad vuelve a ser el desprecio absoluto al derecho internacional en pro de los intereses personales de Trump y Netanyahu, las terceras mayores reservas petrolíferas del mundo, después de Venezuela y Arabia Saudí.

En defensa de sus supuestos intereses geoestratégicos, las grandes potencias económicas como Rusia y Estados Unidos, o China con otras particularidades, están interviniendo impúdicamente en los procesos democráticos en sus respectivas áreas de influencia; promoviendo un modelo de alianzas neocolonialistas que fortalecen sus posiciones y condenan a los países sometidos al vasallaje y a la explotación sin límite de sus recursos. Lo hemos visto recientemente en la Argentina de Milei y en el Chile de Kast.

En poco más de 10 años hemos sido testigos del resurgimiento y auge de una amplia gama de movimientos reaccionarios a lo largo y ancho del planeta. Cada uno con idiosincrasia propia, han pasado de contar con un apoyo social residual a ostentar grandes cuotas de poder en un significativo número de países. El autoritarismo se ha consolidado en gobiernos de todo el mundo.

Obviamente, este crecimiento no es fruto de la casualidad, es parte de una estrategia global perfectamente orquestada, coordinada y financiada por los grandes capitales transnacionales. El miedo y la mentira adaptada a la medida de la singularidad del territorio, por pequeño que sea, con el objetivo del avance y consolidación de una gran internacional fascista.

Es una constante, la extrema derecha no deja de crecer por todo el mundo, sin acercarse aparentemente a su techo electoral. Da igual el lugar, la coyuntura política, económica y social de donde se celebren las elecciones. Los buenos resultados no se están haciendo esperar, los últimos procesos electorales en nuestro país son un claro ejemplo.

Está ocurriendo frente a nuestros ojos, y Europa no va a ser una excepción. El próximo objetivo para el presidente Trump es acabar con lo que denomina la Europa obsoleta, decrépita y blanda. Se ha ofrecido públicamente como benefactor de los movimientos reaccionarios europeos que propugnan el fin de la Unión Europa.

La oposición al incremento del gasto militar, la regulación legal y comercial para las grandes plataformas o la política medioambiental, entre otras, son el obstáculo del modelo del “sálvese quien pueda” que pretenden exportar por todo el mundo. La ley del más fuerte, la motosierra de Milei en lo económico o el régimen de excepción de Bukele. El plan para acabar con el modelo de estado y de vida europeo tal y como lo conocemos.

Lamentablemente, siempre hay cónsules sumisos y obedientes deseando hacer cumplir los designios de Roma. Reina el desconcierto. Mientras la izquierda se hunde por incomparecencia y la derecha se desangra, la extrema derecha con Abascal y Ayuso compite por los favores del césar y hace caja. La presidenta Ayuso otorga la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid a Estados Unidos, por ser el “principal faro del mundo libre” y por su contribución en favor de la Hispanidad, como antes premió a Milei o a Netanyahu.
Y Abascal promete aplicar la motosierra al gasto público para acabar “con toda una sociedad subsidiada para hacer cosas que debería hacer la sociedad por sí misma”.

Este es el nivel de los que arrasan en los comicios electorales

Pero 2026 también es un año de importantes efemérides para el movimiento obrero. Entre ellas, se cumple el 50 aniversario de la fundación de la Unión Sindical de Comisiones Obreras de Madrid. 50 años de sindicalismo sociopolítico y de clase que han cambiado nuestra región y nuestro país. 50 años de una labor tan democrática como profundamente incómoda para el poder, que ha servido para situarnos como uno de los principales objetivos de la ofensiva reaccionaria de entonces y de ahora.

Un aniversario que nos debe servir para recordar un momento transcendental de nuestra historia, en el que una sociedad joven, trabajadora, migrante y comprometida políticamente puso fin a una de las etapas más siniestras y oscuras que ha vivido nuestro país. Con unidad, organización y sin miedo, haciendo frente a un alto riesgo de involución, miles de personas salieron a la calle a luchar por un mundo mejor. Quizás esa sea la mejor forma de acercarse a nuestra historia, aprendiendo de nuestras raíces, del trabajo de quienes nos precedieron y del alto precio que pagaron por ello.

El futuro no está escrito y en los momentos transcendentales hay que estar a la altura. La amenaza es terrible. Debemos poner todo nuestro empeño en construir mayorías capaces de defender y fortalecer nuestro modelo de vida en libertad y democracia, sin miedo. Con objetivos muy claros y concisos, el primero: parar al fascismo; para a continuación poner en marcha una agenda política ambiciosa que permita mejorar objetivamente la calidad de vida de la ciudadanía, frenar el auge del populismo y recuperar la confianza en la capacidad transformadora de la política.

Lo han avisado, vienen a por todo y a por todas. No habrá muchas más oportunidades.

En MADS, seguimos poniendo nuestra atención en las cuestiones que más nos preocupan, a las que nos acercamos con el propósito de aportar otro punto de vista que pueda ser útil para el análisis y la reflexión. Esperamos que sea de tu agrado.

La imagen que teníamos todos de la sanidad pública se está deteriorando a marchas agigantadas

FOTO: FRAN LORENTE

FOTO: FRAN LORENTE

El papel de los sindicatos

Con el clima antisindical que se vive en algunos países de Latinoamérica, como en la Argentina de Milei, aumenta el temor a que esta fiebre antiderechos se extienda por Europa…

Esta corriente ultra que recorre el mundo está siempre en contra del feminismo, del cambio climático y del sindicalismo. Da igual que sea Estados Unidos, Argentina, Brasil o España. Siempre hay un ataque sostenido contra los sindicatos. En nuestro país, los sindicatos están recogidos y amparados en la Constitución española. Son un elemento fundamental, la pieza esencial del diálogo social. A esa pregunta que lanzan los ultras de “¿para qué sirven los sindicatos?” yo les digo: ¿Quién consigue los derechos para los trabajadores? ¿Quién reivindica? ¿Quién exige? ¿Quién logra acuerdos? La mayoría de los avances que disfrutamos hoy en este país se deben a la lucha de los sindicatos. ¿Alguien piensa que el salario mínimo o la reforma laboral caen del cielo? Ni en los mejores sueños de Rajoy España iba a llegar a 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, él soñaba con 20. Luego vienen aquí los ultras y los fachas de todo el mundo a España para oponerse a un gobierno que desmonta todos los mantras neoliberales y está demostrando que la justicia social no solo es compatible con el crecimiento económico, sino que genera más crecimiento. En esto los sindicatos no son ajenos, porque todos los logros que hemos conseguido como trabajadores han sido gracias al indiscutible papel de los sindicatos.