Un currículum perfecto para un crimen perfecto

Texto: Alejandra Acosta; fotos, vídeo y edición de vídeo: Fran Lorente y Javier Cantizani

Noelia Colmenarejo, policía municipal de Madrid, publica un libro sobre una caso real de violencia machista “por poderes”, una forma de maltrato muy difícil de demostrar

Alfred Hitchcock convenció al mundo entero de que el crimen perfecto no existe porque es imposible borrar todas las huellas que deja el asesino. Puede que así sea, pero de poco les vale a las mujeres maltratadas si el sistema judicial no contempla mecanismos capaces de detectar el rastro del amplio catálogo de agresiones que sus parejas o ex parejas ejercen contra ellas. La violencia machista por poderes constituye una de esas formas escurridizas y es especialmente cruel y dañina. Se denomina así porque el agresor la lleva a cabo sin necesidad de entrar en contacto con su víctima. Es además muy perversa al valerse el maltratador para llevar a cabo sus planes de la propia justicia, la misma a la que la mujer acude en busca de protección. El daño sobre la salud física y psíquica, la economía y la credibilidad de las mujeres que lo sufren es incalculable, además de impedir durante años que éstas rehagan su vida. 

Noelia Colmenarejo (Madrid, 1983), policía municipal del Ayuntamiento de Madrid, narra en su libro “Un currículum perfecto” (Editorial Libros Indie) una larga historia de maltrato por poderes en la que ella intervino como agente cuando ejercía funciones de seguimiento a víctimas de violencia de género en una Unidad de Distrito de la capital. Se trata de un maltratador muy inteligente, con un elevado nivel de formación y medios económicos que teje una tela de araña a base de triquiñuelas y denuncias falsas que atrapan a su exnovia y dan la vuelta a la tortilla. El acoso se extiende a la familia de la joven y obsesiona a la agente encargada del caso. Suena a thriller de ficción pero es real y conforme avanza la lectura la estupefacción deja paso el espanto y acaba en indignación.

“La violencia machista por poderes impide que la víctima rehaga su vida”

Madrid Sindical.- Noelia, ¿en qué consiste la violencia machista por poderes?

Noelia Colmenarejo.- Es la instrumentalización de la justicia por parte del maltratador para persistir en el acoso y el daño a la mujer a través de denuncias falsas. 

MS.- ¿Incluso aunque haya una orden de alejamiento y otras medidas judiciales para protegerla? 

NC.- A pesar de ello, sí. El maltratador consigue con un rosario de denuncias falsas que la víctima tenga que estar pendiente siempre de citas judiciales, de comparecer en los juzgados continuamente, la obliga a gastar dinero en defenderse de algo que no ha hecho, a tener que dar explicaciones una y otra vez, a no tener tiempo para pensar en otra cosa… Y como los tiempos judiciales suelen ser lentos y el acoso dura años, el maltratador logra también que el propio entorno de la víctima la ponga en tela de juicio y que al final todo el mundo acabe pensando que era mejor no haberle denunciado. 

MS.- Una verdadera pesadilla.

NC.- Es un acoso muy cruel, peor incluso que la violencia física, y compromete el futuro de la víctima. Lo terrible es que se produce cuando ésta considera que está a salvo. Ha puesto la denuncia, hay una orden de alejamiento, la Policía Municipal hace el seguimiento y ella confía en que todo va a ir bien. Pero cuando el maltratador sigue ahí acosándola, la víctima pierde confianza en el sistema, no puede rehacer su vida y le ocasiona un enorme sufrimiento psicológico.

“Durante seis años Aníbal disfrutó destruyendo a Macarena”

“Es inquietante que un hombre invierta todo su potencial en destruir a una mujer”

MS. Usted estuvo nueve años en la Unidad de Distrito de la Policía Municipal de Madrid que interviene con mujeres maltratadas. “Un currículum perfecto” se basa en un caso real que a usted le tocó seguir, el de Aníbal y Macarena (nombres ficticios). ¿Por qué eligió esta historia y no otra?

NC.- Hubo muchos casos que me impactaron porque la violencia de género es siempre sobrecogedora, pero el que cuento en el libro es el más surrealista y retorcido con el que me encontré y me ocupó seis de los nueve años que estuve en ese servicio. Empezó en 2012 y no acabó hasta 2017. Me involucré muchísimo y los dos compañeros que aparecen en el libro también. Todo el mundo me decía que el caso era para escribir un libro y lo escribí, sobre todo para ayudar a entender y sensibilizar sobre este forma de maltrato por poderes.

MS.- La historia está contada desde dos puntos de vista, uno es el de la agente que lleva el caso, Natalia, que es su alter ego, y el otro es el del agresor, Aníbal. ¿Existe de verdad ese perfil tan feroz e implacable?

NC.-  El perfil de Aníbal existe. El 80% de lo que describo en el libro es real. El tipo estuvo seis años yendo por su cuenta a comisaría para hablar conmigo y con mis dos compañeros, vino incluso con su madre, a su vez una mujer maltratada por su marido, y llegué a conocerle muy bien. Tiene una personalidad claramente narcisista y se comportaba con mucha soberbia, es un hombre formado, inteligente, tiene conocimientos para entrar en el ordenador y en el móvil se su expareja y en el de su familia, es concienzudo, piensa las cosas, sabe cómo actuar rozando la línea de lo legal, bordeando lo que se puede detectar, juega con los tiempos… Por ejemplo, las compañías telefónicas guardan los datos de sus clientes solo un año, de forma que si un juicio se alarga más de ese tiempo no hay pruebas si se abre una investigación. Lo único que queda es la información que aporta la Policía Municipal, que no somos Policía Judicial. El juicio contra Macarena tardó seis años en salir, seis años en los que Aníbal se empleó a fondo para destruirla y en los que estuvo disfrutando sin que nadie se lo impidiera. 

MS.- Llegó incluso a cortar la luz de todo el edificio en el que vivía Macarena y a aprobar una oposición para trabajar en un Juzgado de Violencia de Género. Tiene tela…

NC.- Resulta verdaderamente inquietante que un hombre que tiene un coeficiente intelectual alto y que puede conseguir todo lo que se proponga decida invertir todo ese potencial en arruinar la vida de una mujer, incluida la de su familia. Hay hombres que lo hacen.

“Nunca se habla de las denuncias falsas de los maltratadores contra sus exparejas”

“Aníbal no pagó por el acoso ni por engañar a la justicia. Se fue de rositas”

MS.- Llama la atención que en un estado de derecho no encuentre cortapisas. No es de extrañar que haya mujeres que tiren la toalla.

NC.- Cuando los procedimientos judiciales se dilatan demasiado la víctima piensa que su pesadilla no va a terminar nunca, que todo es inútil. Y a los ojos de los demás puede dar una imagen de poco solvente. La propia familia y las amistades cercanas, que al principio apoyan a la víctima incondicionalmente, acaban muchas veces por ponerla en duda cuando pasa el tiempo y ven que no hay solución definitiva. 

MS.- En cualquier caso, usted no tiene dudas de que siempre hay que denunciar el maltrato

NC.- Siempre hay que denunciar. En la mayoría de los casos la orden de alejamiento es eficaz. Pensemos también que si un hombre con un perfil como el de Aníbal se atreve a acosar a una víctima que ya le ha denunciado es fácil adivinar como acabará si no toma medidas. Nueve de cada diez mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas nunca habían denunciado. 

MS.- Usted y sus dos compañeros fueron clave en el juicio del caso de Aníbal y Macarena. Debió ser muy gratificante que su trabajo como policías municipales compensara en parte los fallos del sistema judicial. 

NC.- Sí, pero también me sentí un tanto frustrada. Se habla mucho de denuncias falsas por parte de las mujeres, pero nada se dice de las denuncias falsas de los maltratadores. En el caso de Aníbal no pagó por todo el daño que hizo ni por engañar a la justicia. Se fue de rositas. 

MS. ¿Ha vuelto a saber de ella o de él?

De él no tengo noticias y ojalá no las tenga nunca

“El agresor logra que su víctima parezca poco solvente y pierda credibilidad”