“El techo de las científicas no es de cristal, es de cemento”

"Mi colega hombre era ‘doctor’, a mí me llamaban ‘señorita’"

Entrevista: Alejandra Acosta /Foto: Fran Lorente

P.- ¿Veremos algún día un ‘big bang’ de las mujeres en la ciencia?

R.- Espero que sí. El ministro Pedro Duque acaba de firmar un Real Decreto para garantizar la igualdad de oportunidades. Nuestro trabajo se mide por nuestra producción científica, nuestros inventos, nuestras patentes y para competir en igualdad se debe tener en cuenta que tenemos que bajar el ritmo durante las bajas por maternidad.

P.- Raquel, ¿exactamente qué investiga?

R.- Trabajo en una Unidad de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas e investigó el riesgo cardiovascular en pacientes autoinmunes

P.- Los datos de la encuesta del INE son muy elocuentes: en las áreas de ingenierías y tecnologías todas las catedráticas de la muestra son solteras, y en las de ciencias médicas y de la agricultura las hay casadas, pero no tienen hijos…

R.- La investigación exige mucha dedicación, pero es que tampoco se había abordado nunca el problema de la conciliación y nuestras condiciones laborales son lamentables. Por eso el techo de las mujeres científicas no es que sea de cristal, es de cemento. 

P.- También es usted una activa sindicalista, presidenta del comité de empresa

R.- La investigación no se ve como una profesión, sino como un voluntariado en una ONG. Ni siquiera se nos aplica el Estatuto de los trabajadores y la temporalidad es muy elevada. Pero es una profesión, somos trabajadoras y tenemos que reivindicar nuestros derechos.

P.- ¿Ha sufrido trato sexista a lo largo de su carrera?  

R.- Ahora no, pero cuando empecé, hace 20 años, recuerdo que a mis colegas hombres les trataban de ‘doctor’ pero se dirigían a mí como ‘señorita’. Y algo muy curioso es que cuando voy a reuniones de investigación y ven aparecer a una investigadora  maquillada y con las uñas pintadas se sorprenden mucho. 

P.-  ¿Por qué se sorprenden? 

R.- Por esa idea extendida de que las científicas viven encerradas en un laboratorio y no hacen nada más en la vida. Y no es cierto, ni antes ni ahora. Por ejemplo, la ingeniera que inventó la técnica que permitió las comunicaciones inalámbricas, precursoras de Internet, también triunfó en Hollywood: Hedy Lamarr, que no responde ni mucho menos a la encorsetada y gris imagen que se proyecta de las mujeres científicas